Foto: Puka Reyesvilla
viernes 27 de noviembre de 2009
miércoles 25 de noviembre de 2009
martes 24 de noviembre de 2009
viernes 20 de noviembre de 2009
¿Bajo wiphala? Ni loco

No crea usted que porque los ánimos parecen haberse atemperado, el tenor de las siguientes líneas peca de extemporáneo; tampoco prejuzgue que quiero echarle leña al fuego —nada más lejos de mi intención—. Simplemente me atengo a los hechos y, por el contrario, trato de prevenir sobre consecuencias nada gratas.
Para nadie es ya sorprendente que el bárbaro Hugo Chávez Frías lance arengas bélicas con pueril ligereza. Viniendo de un sujeto desquiciado —y HCF lo es— cualquiera, tales barbaridades serían objeto de mofa generalizada; el problema es que el incivilizado éste ostente nada menos que el cargo de Presidente de un país, pero más estrambótico aún resulta el coro que le hacen sus peleles de un Estado pacifista.
El torpe venezolano recurre al único argumento capaz de sostener su poder, la fuerza, habida cuenta del descalabro interno en que se encuentra su administración y el descontento que ya se manifiesta abiertamente en su contra. El declarar a una nación en apronte (“bajo bandera” o, dicho propiamente, en Estado de Guerra) ante una “amenaza” externa tiene un probado efecto cohesionador, bien lo sabe el régimen cubano que mantiene a su pueblo en tal condición hace décadas. En el caso de Chávez hay un aditamento: el tipo se ha apertrechado considerablemente —postergando incluso necesidades apremiantes para la ciudadanía— y, como militar sicópata que es, anda queriendo provocar las condiciones propicias para comenzar “la diversión”.
Una vez más recurro al símil con Odorico Paraguazú, el personaje de ficción, alcalde de Sucupira, quien, desesperado por inaugurar el cementerio del lugar y ante la carencia de cadáveres para enterrar, intentaba, por todos los medios, de provocar la muerte. El desenlace es por todos conocido: la autoridad, finalmente, pudo inaugurar el camposanto, sólo que en calidad de occiso.
Tan torpe, que lanzó su úkase en la antesala de que Venezuela ingresara a Mercosur. Tan torpe, que el 80% de sus gobernados se manifestó contrario a la aventura guerrera —cohesión social, sí, pero en su contra—. Ante el repudio generalizado tuvo que contentarse con bombardear… nubes.
No me ocuparía tanto del pintoresco aunque siniestro primate, si no fuera que, cual monigotes amaestrados, el Presidente y el Vicepresidente de nuestro Estado pacifista salieron a cohonestar al guerrerista casi poniendo al pueblo boliviano “bajo wiphala”, involucrándonos en un “pleito” ajeno.
No contaban estos granujas con que su (co)mandante se iba a tragar sus palabras a las pocas horas —a la espera, previsiblemente, de otra ocasión—. Tuvo que salir don David Choquehuanca, en un arranque de lucidez, a poner paños fríos al respaldo explícito que había dado el Gobierno boliviano a su par venezolano. Así las cosas, sólo queda advertir que estamos en manos de unos tíos muy irresponsables.
En lo que toca a mi persona, ateniéndome a mi condición de ciudadano de un Estado que se proclama pacifista y haciendo uso de la objeción de conciencia, me anticipo a negar mi concurso ante un eventual llamado a las armas. No pienso ser funcional a los delirios de estos desquiciados.
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jueves 19 de noviembre de 2009
sábado 14 de noviembre de 2009
Noviembre extremo
En lo que va de mi vida, un par de veces sometí a mi organismo a rigores extremos, una por privación de alimento y otra por privación de sueño. Ni una ni otra era el fin en sí mismo. Lo hice no solo voluntariamentente, sino consciente y comprometidamente. Casualmente ambas sucedieron en noviembre.
La más reciente fue en 2006 con motivo de la huelga de hambre reclamando a la Asamblea Constituyente la aplicación de la Ley Especial de Convocatoria a la misma que prescribe que para las resoluciones y textos de la Constitución se aplica la mayoría calificada (dos tercios de voto de los presentes) en toda instancia -esta ley no hace diferencia entre comisiones y plenaria-. La historia es por demás conocida; PODEMOS transó en mayoría absoluta para comisiones y 2/3 para la plenaria y allanó el camino para que la CPE fuera el bodrio que es ahora. Fue un "sacrificio" inútil, aguanté lo que el cuerpo resistió (7 días): más tiempo hubiera significado daño irreversible a mi salud.
Mucho se ha escrito sobre la condición de alguien que se somete a ayuno voluntario, por razones políticas en este caso, de modo que no voy a extenderme en el asunto. Voy, sin embargo, a referirme a otra prueba de entrega, ésta más grata que la descrita.
Sucedió 10 años antes que la antedicha; entre el 7 y el 12 de noviembre de 1997. Me encerré, con el impulso de Ramiro Serrano y Pavel Alarcón, esos 6 días (120 horas seguidas) en la cabina de radio "Dimensión" para difundir la música de los Rolling Stones exclusivamente... y lo logré. El no dormir durante tanto tiempo se parece a no comer... hacia la mitad de la prueba uno quiere renunciar porque el cuerpo manifiesta su extrañeza; pasado este umbral uno ingresa a un estado alterado de conciencia, a un plano místico, en el que lo físico pierde importancia.
Quizás quien mejor haya percibido desde el exterior esta experiencia fue Marco Sainz en su columna El Radiólogo (foto) de la cual extracto estas líneas:
"Pero uno de los afanes de Walter Reyesvilla era justamente que sea menos lo que se dice de ellos, sin haberlos escuchado, y que sea más lo que se disfrute y se los conozca en su oficio. Debemos decir que ese afán está logrado, como casi todos los demás que estaban autoimpuestos, incluido el de aguantar, en esa suerte de tortura placentera (que me imagino), permanecer despierto tantos días envuelto en el objeto de la propia pasión".
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