miércoles, 7 de abril de 2010

LA ENTREVISTA FANTASMA



Considerémoslo un hallazgo. El 17 de julio de 1981, pasado el feriado paceño, debía salir a las calles una nueva entrega del semanario Apertura, nombre alegórico al inicio de la era democrática en el país.

Pero, como todos saben, aquel día se produjo el narcogolpe de García Meza y sus secuaces -Arce Gómez, el más notorio-.

Hasta el día anterior, el Congreso dilucidaba el entuerto de la designación del Presidente de la República para un periodo constotucional íntegro que habría de suceder a Lidia Gueiler Tejada, quien ocupaba la Presidencia interinamente.

Bolivia quedó aislada internacionalmente y se inició un proceso hasta la restitución democrática.

Aquella entrega de Apèrtura contenía una entrevista a mi padre en su calidad de Presidente a.i. de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia. En ella se percibe a un hombre de convicción institucionalista -mi viejo había sido exiliado a Paraguay por Banzer en 1974- plenamente comprometido con la democracia y con la actividad que desarrollaba.

Imagino que por estar entre los entrevistados por el semanario recibió un ejemplar por adelantado. Hace unos dñías, husmeando entre mis archivos, encontré este material que al no haber circulado puede ser calificado como inexistente... pero acá está. Lo he transcrito tal como salió impreso, incluso con el apellido separado -mi familia usa "Reyesvilla"-.

Un par de apuntes: Mi padre está próximo a cumplir 75 años, de modo que cuando se le realizó esta entrevista contaba con 45. En la misma se habla de Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien fuera asesinado precisamente ese 17 de julio. No me corresponde emitir mayores juicios de valor; lo que sí quisiera añadir es que algunos criterios expresados en la nota podrían pasar como actuales. Sin más, paso a la misma:


Jorge Reyes Villa, ex oficial de Ejército, abogado y gerente de tres firmas textiles es el máximo dirigente de la empresa privada. Elegido como Primer Vice-Presidente de la Confederación de Empresarios y como Presidente de la Cámara Nacional de Industrias, actualmente ejerce la Presidencia a.i. de la CEPB, en ausencia de su titular, Marcelo Pérez.

Figura nueva en los mandos directivos del sector privado, a pesar de sus varios años en esta actividad, Reyes Villa nació en Chuquisaca pero vivió toda su vida en La Paz. Su esposa es pandina y tiene cinco hijos.

Su despacho en los altos del cine “Princesa” dista mucho de ser la oficina ultra-moderna a la que nos tienen acostumbrados muchos ejecutivos, pero sí traduce un ambiente de mucho trabajo. Varias pilas de papel andan dispersas en sus dos escritorios de madera, los que dejan poco espacio para los sofás en los que nos recibe. El resto del espacio está virtualmente abarrotado de las piezas de aguayo que produce en su fábrica.

Jorge Reyes Villa dejó una brillante carrera militar para dedicarse a la actividad privada. Fue Brigadier Mayor del Colegio Militar, abanderado de las distintas unidades a las que perteneció y resultó premiado entre muchos oficiales latinoamericanos, como el mejor alumno, cuando lo enviaron a Panamá a realizar estudios de post-grado.

Es además abogado graduado en la Universidad mayor de San Andrés y cursó estudios avanzados en la Facultad de Economía.


“La empresa privada se ratifica en su posición de apoyo a una real institucionalidad del país y está a la espera de que el Parlamento haga una correcta interpretación del deseo de todos los bolivianos de vivir en una verdadera democracia”, dijo el Lic. Jorge Reyes Villa, Presidente a.i. de la Confederación Nacional de Empresarios Privados.

Apertura lo visitó para conocer la posición de su sector frente a la actual coyuntura política y a la posibilidad, casi cierta, de que el próximo 6 de agosto se instaure en el país un régimen de izquierda.

-¿Ese es normalmente un tema que muchos empresarios tratan en reserva, qué le parece a usted?
-Mi posición es institucional. La Confederación ha hecho conocer su opinión en reiteradas ocasiones. Nosotros hemos apoyado pública y oficialmente el proceso de democratización. Si lo hicimos antes, no veo por qué no ahora…

-¿Tienen Uds. alguna preferencia política determinada?
-La empresa privada no es un ente abstracto; está constituida por personas y cada una tiene su inclinación diversa. Somos una institución eminentemente plural. Entre los empresarios hay movimientistas, banzeristas, gente de la UDP y del MIR, de la Democracia Cristiana, hasta del Partido Comunista. Lo único que tenemos en común es que trabajamos independientemente y no medramos del Estado. Pero la Confederación, como todo, no tiene, no puede tener, una inclinación política por lo menos que represente al conjunto.

-¿Usted diría que les es indiferente cualquier gobierno?
-No exactamente. Claro que no nos es indiferente, pero la definición no la daremos nosotros sino el Congreso y como bolivianos respetaremos lo que este poder determine. Esperamos, eso sí, que allá se actúe con desinterés y que de sus reuniones surja una solución inteligente que cuente con el respaldo de todos.
Jorge Reyes Villa confía en que los representantes nacionales y sobre todo los jefes políticos actúen inteligentemente. Cree que debe darse un acuerdo previo que permita definir pronto la situación en el Congreso y que inicie un proceso de auténtica institucionalidad.

En lo que sí pone énfasis es en que el gobierno que emerja del parlamento debe ser consecuente con lo que manifestó en la etapa preelectoral. “Deberá dar el ejemplo de sujeción a la Constitución y las leyes y respetar la autonomía de las instituciones existentes en el país, especialmente en la actividad privada, la sindical, las Fuerzas Armadas… El gobierno debe respetar sus mandos naturales, sin interferencias de ninguna naturaleza”, recalca nuestro entrevistado.

Los resultados electorales no han pillado de sorpresa a los empresarios y Reyes Villa insiste en que mantendrán sus planteamientos de apoyo al proceso y sobre todo insistirán en un tema que creen fundamental para iniciar esta etapa: la firma de un “gran acuerdo nacional”.

“Reiteramos nuestro llamado a todas las instituciones comprometidas con Bolivia”, dice.

-Hay una versión sobre la posición del sector privado que ha sido difundida en el exterior. En ella se habla de pánico, de exportación del capital. De una situación parecida a la que se creó en la época de Allende en Chile…
-Eso no es evidente. Nuestra empresa privada tiene un capital incipiente y su rentabilidad es mínima. No hay capital acumulado que pueda ser exportado. Me refiero a la gran mayoría de las empresas y no a las excepciones. No estamos en ese tren…

-¿Cómo ven Uds. el próximo futuro?
-Hay preocupación, pero no actitudes de ese tipo. En la empresa privada no hay esa posición. Hay alerta, expectativa, deseo de participación. Lo que requerimos es que el próximo gobierno garantice y estimule al sector privado.
Reyes Villa cree que un retorno a la normalidad institucional puede sentar las bases para la formulación de una verdadera política industrial, que cree que es inexistente. “El sector industrial es creador. No hay país en el mundo que no trate de incentivarlo porque es fuente generadora de empleos y de transformación de recursos naturales”, señala.

“Lo importante es que el gobierno, sea el que sea, defina claramente las reglas del juego y se ajuste a ellas…”, sostiene a tiempo que descarta las posiciones liberales adoptadas por los gobiernos de Pinochet y Videla frente a las empresas que no tenían suficientes índices de rentabilidad, y que quebraron cuando se abrieron las compuertas a las importaciones de productos competitivos de cualquier parte del mundo.

“Acá no podemos darnos el lujo de cerrar fuentes de trabajo. Tenemos que cooperar al esfuerzo de los empresarios bolivianos. Acá es más difícil hacer empresa que en estos países limítrofes. No hay nada que hacer que nuestra situación mediterránea nos perjudica y encarece los insumos…”, comentó el ejecutivo de la Empresa Privada.

“Si el gobierno coordina una política con la actividad privada y le fija un campo de acción, la confianza puede obrar milagros en los empresarios…” agregó.

Su actitud conciliadora se quiebra cuando comenta el anuncio del diputado socialista Marcelo Quiroga en sentido de que su primera acción parlamentaria será pedir la estatización de la minería mediana.

“Lo primero que tiene que hacer cualquier gobierno que emerja del Parlamento es que las empresas públicas respondan a las expectativas para las que fueron creadas. Que sean rentables… Cuando se arreglen los problemas del sector público, que tiene en sus manos el 80 por ciento de la economía, habremos hecho un gran servicio a la nación. Hay que exigir que se cumpla con este requisito y que después se emitan otros aventurados criterios”, dijo Reyes Villa a tiempo que comenta la crítica situación de COMIBOL que se refleja en un informe publicado la semana pasada.

Hay nuevas formas de ver las cosas y nuevos rostros a nivel de la empresa privada. Hay una evolución que comentamos con el Vicepresidente y Presidente interino de la CEPB. El admite que así es, que hay un nuevo enfoque de la realidad al que se han enrolado los empresarios. “La clave es el diálogo. Organizarse y hablar para entenderse…” nos dijo a modo de despedirse.

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