domingo, 29 de noviembre de 2009

Savia Andina







Allá por 1976, Julio Iglesias -destructor de canciones, donde los haya- aguardaba en su camarín de un teatro de La Paz por el momento en que le tocara ingresar al escenario. El público había ido a verlo a él, pero en ese momento disfrutaba de la música que hacía el grupo que abría la velada... los timbres "exóticos" y la buena ejecución, que le llegaban algo difusos, impresionaron de tal manera al cantante español que se hizo el compromiso de apadrinarlo. A poco, el conjunto boliviano estaba apareciendo en el programa "300 millones" de la televisión ibérica y actuando en el famoso teatro "Olympia" de París. Fue, en lo que a mi juicio respecta, el primer grupo global de música folklórica boliviana: Savia Andina.

Por aquel entonces, su propuesta fresca se basaba en una dosis de virtuosismo -su repertorio era predominantemente instrumental- y una puesta en escena distinta a la de los grupos más "populares". Contemporáneos de Los Kjarkas y de Wara, Savia Andina, como los mencionados ha tenido varios cambios en su personal pero resaltan las formaciones fundacional (Eddy Navia, Alcides Mejía, Oscar Castro y Julio César Paredes) y la última y relativamente estable desde hace unos 15 años (con Oscar Castro, como único miembro desde la formación original, Gerardo Arias, Rafael Arias y Donato Espinoza -todos potosinos- con el apoyo de un bajista y un vientista-

Coincidió mi visita a la Villa Imperial con el concierto que dieron el 28 de noviembre en el teatro "Omiste", concierto dividido en dos partes, la primera con sus más recientes canciones y la segunda, con sus "clásicos".

De la primera me llamó la atención un medley de temas del repertorio global tocado "a su manera": Sounds of Silence (Simon & Garfunkel), Michelle (Beatles), The Park (Uriah Heep), Dust in the Wind (Kansas), A mi Manera (famosa en la versión de Frank Sinatra) y Hotel California (The eagles). Salvo The Park, con un precioso arreglo vocal, sobre el resto pienso que no es lo suyo. Se despacharon también una canción que me pareció un guiño al "proceso de cambio" ("Ahora es cuando"), aunque Gerardo se cuidó de decir que no es un tema coyuntural.

Más intensa estuvo la segunda parte, en lo que Savia Andina tiene buen oficio: cuecas, bailecitos, kaluyos, taquiraris y aires altiplánicos. Excelente el medley de kaluyos, con piezas como "Minero" o "Kalanchito" y excepcional el vientista -Luis Siles- en el "clásico" "Poncho color Viento".

A tiempo de cerrar esta crónica, agradezco al grupo por la mención a un servidor expresada durante la actuación.

viernes, 27 de noviembre de 2009

miércoles, 25 de noviembre de 2009

martes, 24 de noviembre de 2009

viernes, 20 de noviembre de 2009

Comunidad: DCCR

¿Bajo wiphala? Ni loco




No crea usted que porque los ánimos parecen haberse atemperado, el tenor de las siguientes líneas peca de extemporáneo; tampoco prejuzgue que quiero echarle leña al fuego —nada más lejos de mi intención—. Simplemente me atengo a los hechos y, por el contrario, trato de prevenir sobre consecuencias nada gratas.

Para nadie es ya sorprendente que el bárbaro Hugo Chávez Frías lance arengas bélicas con pueril ligereza. Viniendo de un sujeto desquiciado —y HCF lo es— cualquiera, tales barbaridades serían objeto de mofa generalizada; el problema es que el incivilizado éste ostente nada menos que el cargo de Presidente de un país, pero más estrambótico aún resulta el coro que le hacen sus peleles de un Estado pacifista.

El torpe venezolano recurre al único argumento capaz de sostener su poder, la fuerza, habida cuenta del descalabro interno en que se encuentra su administración y el descontento que ya se manifiesta abiertamente en su contra. El declarar a una nación en apronte (“bajo bandera” o, dicho propiamente, en Estado de Guerra) ante una “amenaza” externa tiene un probado efecto cohesionador, bien lo sabe el régimen cubano que mantiene a su pueblo en tal condición hace décadas. En el caso de Chávez hay un aditamento: el tipo se ha apertrechado considerablemente —postergando incluso necesidades apremiantes para la ciudadanía— y, como militar sicópata que es, anda queriendo provocar las condiciones propicias para comenzar “la diversión”.

Una vez más recurro al símil con Odorico Paraguazú, el personaje de ficción, alcalde de Sucupira, quien, desesperado por inaugurar el cementerio del lugar y ante la carencia de cadáveres para enterrar, intentaba, por todos los medios, de provocar la muerte. El desenlace es por todos conocido: la autoridad, finalmente, pudo inaugurar el camposanto, sólo que en calidad de occiso.

Tan torpe, que lanzó su úkase en la antesala de que Venezuela ingresara a Mercosur. Tan torpe, que el 80% de sus gobernados se manifestó contrario a la aventura guerrera —cohesión social, sí, pero en su contra—. Ante el repudio generalizado tuvo que contentarse con bombardear… nubes.

No me ocuparía tanto del pintoresco aunque siniestro primate, si no fuera que, cual monigotes amaestrados, el Presidente y el Vicepresidente de nuestro Estado pacifista salieron a cohonestar al guerrerista casi poniendo al pueblo boliviano “bajo wiphala”, involucrándonos en un “pleito” ajeno.

No contaban estos granujas con que su (co)mandante se iba a tragar sus palabras a las pocas horas —a la espera, previsiblemente, de otra ocasión—. Tuvo que salir don David Choquehuanca, en un arranque de lucidez, a poner paños fríos al respaldo explícito que había dado el Gobierno boliviano a su par venezolano. Así las cosas, sólo queda advertir que estamos en manos de unos tíos muy irresponsables.

En lo que toca a mi persona, ateniéndome a mi condición de ciudadano de un Estado que se proclama pacifista y haciendo uso de la objeción de conciencia, me anticipo a negar mi concurso ante un eventual llamado a las armas. No pienso ser funcional a los delirios de estos desquiciados.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Noviembre extremo



En lo que va de mi vida, un par de veces sometí a mi organismo a rigores extremos, una por privación de alimento y otra por privación de sueño. Ni una ni otra era el fin en sí mismo. Lo hice no solo voluntariamentente, sino consciente y comprometidamente. Casualmente ambas sucedieron en noviembre.

La más reciente fue en 2006 con motivo de la huelga de hambre reclamando a la Asamblea Constituyente la aplicación de la Ley Especial de Convocatoria a la misma que prescribe que para las resoluciones y textos de la Constitución se aplica la mayoría calificada (dos tercios de voto de los presentes) en toda instancia -esta ley no hace diferencia entre comisiones y plenaria-. La historia es por demás conocida; PODEMOS transó en mayoría absoluta para comisiones y 2/3 para la plenaria y allanó el camino para que la CPE fuera el bodrio que es ahora. Fue un "sacrificio" inútil, aguanté lo que el cuerpo resistió (7 días): más tiempo hubiera significado daño irreversible a mi salud.




Mucho se ha escrito sobre la condición de alguien que se somete a ayuno voluntario, por razones políticas en este caso, de modo que no voy a extenderme en el asunto. Voy, sin embargo, a referirme a otra prueba de entrega, ésta más grata que la descrita.

Sucedió 10 años antes que la antedicha; entre el 7 y el 12 de noviembre de 1997. Me encerré, con el impulso de Ramiro Serrano y Pavel Alarcón, esos 6 días (120 horas seguidas) en la cabina de radio "Dimensión" para difundir la música de los Rolling Stones exclusivamente... y lo logré. El no dormir durante tanto tiempo se parece a no comer... hacia la mitad de la prueba uno quiere renunciar porque el cuerpo manifiesta su extrañeza; pasado este umbral uno ingresa a un estado alterado de conciencia, a un plano místico, en el que lo físico pierde importancia.






Quizás quien mejor haya percibido desde el exterior esta experiencia fue Marco Sainz en su columna El Radiólogo (foto) de la cual extracto estas líneas:

"Pero uno de los afanes de Walter Reyesvilla era justamente que sea menos lo que se dice de ellos, sin haberlos escuchado, y que sea más lo que se disfrute y se los conozca en su oficio. Debemos decir que ese afán está logrado, como casi todos los demás que estaban autoimpuestos, incluido el de aguantar, en esa suerte de tortura placentera (que me imagino), permanecer despierto tantos días envuelto en el objeto de la propia pasión".

jueves, 12 de noviembre de 2009

Eclipse quinceañero


Foto: Gustavo Jordán (mientras mi persona aguardaba el fenómeno)

El 2 de noviembre de 1994, la estación central de La Paz vivía un movimiento poco habitual; de hecho, fue de las últimas salidas del tren antes de su cierre. Todos sabíamos a lo que íbamos, más que a dónde íbamos.

La empresa de ferrocarriles había tenido la buena idea de programar una ida al salar de Uyuni para todos los entusiastas como yo que querían gozar, en todo su esplendor, del eclipse total de sol anunciado para el amanecer del 3.

Un ambiente encantador acompañó todo el trayecto. Como sabíamos que en Uyuni se iba a concentrar muchísima gente, un grupo de viajeros decidimos quedarnos en Río Mulatos, la parada previa, y nos internamos en el desierto. Recuerdo a Cristian Benítes, Mario Ramírez y Gustavo Jordán, que me hizo, sin yo darme cuenta, la espectacular foto de arriba. Otro amigo, Eynar Guillén, decidió seguir hasta Uyuni.

El fenómeno transcurrió intensamente; escuchamos las voces de los animales del lugar mientras el firmamento se oscurecía místicamente. Fue mi último viaje en tren por territorio nacional y, probablemente, el único eclispse total de sol que me toque contemplar en mi vida. Al menos de esa manera.

viernes, 6 de noviembre de 2009

MASacre y MASesinato




Ha trascendido que, como nos tiene acostumbrados, el Gobierno no va a perder la oportunidad de ponerle nombre a su más reciente ocurrencia, el tren bala: “Capitán Walter Andrade”.

Sarcasmos aparte, el tiempo ha hecho su trabajo y cada día se revelan más detalles acerca de la sordidez que envuelve a las acciones estatales en materia de intervenciones armadas, para el caso, aunque extensiva a otros ámbitos como el energético, por ejemplo.

Sucesos aparentemente inconexos han contribuido a desbaratar las versiones antojadizas que los operadores del oficialismo manejaban hasta hace poco como verdades incontrastables y hoy, ante el dramático giro que han tomado los hechos, ensayan balbuceos defensivos equivalentes a mandar el balón al corner, sólo que esta vez podrían ser sorprendidos con un gol olímpico.

Hace algo más de dos meses, durante un operativo “de rutina” de la UTARC, sus efectivos, liderados por el nefasto capitán Andrade, balearon un vehículo y una cámara de propiedad de UNITEL, además de secuestrar dicho dispositivo y no haberlo devuelto hasta la fecha. El hecho, aparentemente aislado, ha derivado en un escabroso cuadro que pone en evidencia el trabajo sucio que realizan los organismos armados del régimen masista, tareas en las que la violación de los derechos humanos, el gatillo fácil, la ejecución extrajudicial, la siembra de evidencias, el terrorismo de Estado, la falta de escrúpulos y la mentira son la regla.

Cuando se conoce –se sospecha, diremos, para hacernos los opas- los entretelones de la participación activa –convivencia, propiamente- de los agentes del Gobierno con quienes asesinaron más tarde, provoca escalofríos el colegir que estaban al tanto de que se iba a cometer un atentado contra la residencia del Cardenal y no hicieron nada para frenarlo y más bien dejaron que pasara. No resulta aventurado pensar que fueron los propios infiltrados quienes instigaron dicho bombazo, digamos que bien calculado, sabiendo que el Cardenal no se encontraba presente; pero ¿y si Terrazas cambiaba de planes? (escenario improbable, pero no imposible). Ese era el momento en el que se consumaba un magnicidio, “el” magnicidio.

Pero no nos engañemos. “Rambo” es sólo un figura de tercer orden en esta historia. Detrás de la MASacre de Pando y de los MASesinatos están las mente enfermas de poder que pretenden minar la moral de los ciudadanos que conservan el espíritu crítico, consustancial al sistema democrático.

Traigo de Aula Libre el criterio de una de sus participantes: “La violencia y el odio que han sembrado estos gobernantes que dijeron que al primer muerto se irían, ahora después de más de 70 muertos siguen agarrados de la mamadera como garrapatas. El video ‘Sumamente Pando’ restablece la verdad por encima de la costosa mentira que el gobierno ha montado para incriminar a Leopoldo Fernández por un crimen que ellos han preparado meticulosamente y que Quintana ha ejecutado implacablemente y con total sangre fría”.

Hay más que sólo cierta similitud fonética entre San Román y Juan Ramón. ¿No le parece?.