jueves, 20 de diciembre de 2012

2012: el "Año de la Caca"


Otra gestión que concluye y la tercera que me ocupo de caracterizar con una sinécdoque (la parte por el todo), producto de las acciones que el propio régimen se encargó de ponerle firma.

Así, para quien escribe, y a manera de no olvidarlo, 2010 fue el “Año del Rodillazo” en alusión al artero golpe de rodilla que Su Excelencia propinó en los testículos a un eventual rival deportivo que osó “robarle” el balón. Esta actitud pinta de cuerpo entero el modo arbitrario en que el régimen entiende y practica el poder.

2011, en la misma línea, fue el “Año del MASking”, en referencia a la brutal represión de que fueron objeto los marchistas del TIPNIS en la localidad de Chaparina, cuyas bocas fueron selladas con cinta “masking”, clara representación de la postura gubernamental sobre la libertad y los derechos humanos.

Dichas caracterizaciones no me significaron dificultad alguna; eran imágenes que gritaban su elección.

Elegir la de estos doce meses fue un poco más complicado, dado que las candidaturas en juego mostraban, todas, un vigor inusitado. Finalmente, tres finalistas quedaron en competencia y de ellas emergió la más emblemática.
Pensé en el “Año sin calzón”, a raíz de las coplas carnavaleras que se despacharon el Presidente y sus ministras sacando a relucir todo su machismo,  el primero, y su alcahuetería, éstas.
También consideré el “Año de la flojera”, merced a que el Primer Mandatario atribuyó esta calidad a los habitantes del oriente del país, para luego enjuiciar a los medios que dieron cuenta de tal apreciación presidencial.

Por último, me decidí por el “Año de la Caca”, en alegoría a la expresión del señor Morales respecto de Estados Unidos.

Se suele decir, sin embargo, que las palabras pueden volcarse en contra de quien las profiere. Así ocurrió con las escatológicas expresiones presidenciales: de pronto, como una emanación del subsuelo a causa de una presión incontenible, la materia fecal que escondía el régimen en varias de sus estructuras –Ministerios de Transparencia, de Gobierno y de la Presidencia, principalmente, amén del Órgano Judicial- salió despedida con gran estrépito provocando la repulsa generalizada de la ciudadanía.

Total que, para mí, 2012 fue el “Año de la Caca”

jueves, 6 de diciembre de 2012

El "Efecto Penn"



Vino, vio y venció… y, de paso, sin ser consciente de haberlo hecho, destapó la cloaca más hedionda que el régimen mantuvo herméticamente cerrada hasta hace poco: la de su ser mismo.

Llegó con un encargo particular, pero para cumplirlo tuvo que prestarse a ser objeto de la exposición pública en calidad de “soldado del ‘proceso de cambio’”, partido de fútbol incluido.

Una vez liberado del triste papel, digno, sin embargo de un premio de la Academia, se ocupó de lo suyo: tomar contacto con un conciudadano suyo, víctima de la hasta entonces ignorada red gubernamental de extorsión. Digo ignorada y no desconocida, porque la oposición, en particular el senador Roger Pinto asilado, hace ya medio año, en la embajada de Brasil sin que el régimen le facilite el salvoconducto que posibilite su refugio político, trató, infructuosamente, de llegar al señor Evo Morales con la documentación que contiene indicios de lo que posteriormente se supo gracias a la visita del artista de cine Sean Penn.

El motivo de la no concesión de salvoconducto a Pinto era el temor del régimen a que, una vez en Brasil, éste divulgara dichos documentos a los medios –“Veja”, por ejemplo- y el mundo se enterara de la red extorsiva gubernamental.

Toda vez que el escándalo está en curso –causando ajustes de cuentas entre jerarcas del régimen- ya no tiene sentido seguir reteniendo al senador y debería facilitársele el salvoconducto de inmediato.

A estas alturas, y con absoluta propiedad, se puede hablar del “Efecto Penn” y su influencia en el curso de los acontecimientos que a cada momento complican más y más al régimen, que, por primera vez, luce inerte, exento de recursos políticos que le sirvan para amainar la implosión de su ser, de su corrupto ser.

Sumados los casos “Santos Ramírez”, “Sanabria” y “Red Gubernamental de Extorsión” hacen palidecer a otras dictaduras como la de García Meza con sus “Piedras de La Gaiba”, “Diario del Che”, “Carritos Hanne” y “Narcomilitares”.

¿Hasta qué nivel llega la mafia gubernamental? ¡Quién sabe!, pero todavía me inquieta la frase del Vicepresidente cuando, en agosto, le preguntaron sobre Ostreicher: “La demora (retardación de justicia) es generalizada, y no solamente afecta al ciudadano estadounidense”. A Penn entendedor…