jueves, 17 de enero de 2013

"Año Cero" a conveniencia





Se le ha hecho imposible al régimen zafarse de las consecuencias, en materia de imagen y credibilidad, que la puesta en evidencia de su red de extorsión le ha ocasionado. Decíamos, hace dos semanas, que los trucos para desviar la atención de la opinión pública se le agotaron, cosa que comprobamos con la prácticamente nula repercusión que tuvo un último –desesperado y pueril- recurso repetido al unísono por los “pensantes”  del régimen (los que tienen el monopolio del pensamiento en el mismo): achacar, como tantas otras veces, el asunto a un “complot de Estados Unidos".

Para ello aludieron a una misión científica de hace dos años que realizó investigaciones en el ex nevado Chacaltaya. La patraña cayó por su propio peso al saberse que el Estado, Consulado de Bolivia mediante, había autorizado –asesorado, inclusive- la llegada de la contraparte estadounidense del proyecto a territorio boliviano. Más aún; sin los afeites del lenguaje políticamente correcto, un científico de la UMSA que formó parte del grupo, calificó tales acusaciones como “estupideces”.

Con todo, y muy pagados de sí mismos –rayando en el cinismo- varios personajes del régimen han salido para anunciar que ni el escándalo de extorsión, ni otros menores –aunque igualmente escabrosos- que surgieron estos días, afectan “en lo más mínimo” la re-reelección de Evo Morales.

¡Pero, ¿qué re-reelección?! Leo –y releo- el artículo 168 de la CPE –de factura masista, para mayor precisión- y no hallo el menor resquicio para forzar la interpretación que el régimen –echando mano de la “estrategia envolvente”- quiere darle. Por mucho que intento no pensar, desgraciadamente para el “centralismo democrático”, lo hago, y este cuento no me envuelve.

El burdo argumento del régimen es que como este es un nuevo Estado -2010: “Año Cero, borrón y cuenta nueva”- lo anterior no cuenta. Pongamos que así fuera; luego, llevando al extremo la idea (que el régimen usa selectivamente) pero manteniendo la coherencia con la misma, esta nueva entidad jurídico-política-territorial denominada “Estado Plurinacional” habría nacido sin mar. ¿Qué hace, entonces, reivindicando una demanda de la República, negada y vilipendiada por la “revolución democrática y cultural”? La República de Bolivia nació con costa marítima; el “Estado Plurinacional” no lo habría hecho así. ¡Que venga la re-reelección!

Por fortuna, los bolivianos nos estamos reponiendo de este accidente de la historia publicitado como “proceso de cambio”.

jueves, 3 de enero de 2013

Se agotaron los trucos



Vengo sosteniéndolo desde los infaustos sucesos de Chaparina cuando el “Estado Plurinacional” arremetió precisamente contra aquellos en cuyo nombre decía gobernar: indígenas y “pachamama”: “El régimen perdió irreversiblemente todo su capital simbólico”.

El capital político, sin embargo, es reversible, va y viene. Con altibajos en su acumulación, el proyecto de poder masista mantuvo a la sombra, celosamente cuidada, la sofisticada fuente de su sustento: una red delincuencial instalada casi a la par de su toma del Estado.

La providencial mano de Hollywood derivó en todo lo que se conoce hasta ahora y en lo que aún falta por conocer de la mafia gubernamental.

Desportillado una vez más, tal como le sucedió por hechos de similar naturaleza, supuso que con alguno de sus recurrentes trucos la atención de la opinión pública se habría de dirigir a donde sus “spin doctors” (los prestidigitadores, para el caso) la condujeran.

Si los trucos funcionaron lueguito de casos como los de Santos Ramírez o René Sanabria, ¡por qué no tendrían que hacerlo con este!, pensarían.

Enseguida, se echó mano del comodín marítimo y el Vicepresidente montó una rabieta en contra de Chile… y el ciudadano seguía hablando sobre la red de extorsión.

Perplejo, el régimen apostó a una carta infalible: la expropiación, esta vez de las filiales de Iberdrola en el país… y el respetable público no pisó el palito. El efecto más bien parece contrario al deseado, es como si se hubiera disparado en la pierna. Los trucos parecen haberse agotado.

Paralelamente, al mentor del caudillismo del Siglo XXI, Hugo Chávez Frías, también los trucos se le acabaron… deja un país absolutamente dependiente de su presencia física porque en ella se concentró el poder absoluto. El retorno de Venezuela a la democracia no va a ser una taza de leche.

Podrida la esencia del llamado “proceso de cambio” y desaparecido su sostén internacional, el capital político de Morales y compañía está más comprometido que el pilar de El Alcázar.

Con Venezuela como ejemplo de lo que no debería ocurrir a ningún país –la dependencia absoluta de un caudillo-, Bolivia está aún a tiempo de curarse en salud y permitirse una transición no traumática hacia la democracia.

sábado, 29 de diciembre de 2012

jueves, 27 de diciembre de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

2012: el "Año de la Caca"


Otra gestión que concluye y la tercera que me ocupo de caracterizar con una sinécdoque (la parte por el todo), producto de las acciones que el propio régimen se encargó de ponerle firma.

Así, para quien escribe, y a manera de no olvidarlo, 2010 fue el “Año del Rodillazo” en alusión al artero golpe de rodilla que Su Excelencia propinó en los testículos a un eventual rival deportivo que osó “robarle” el balón. Esta actitud pinta de cuerpo entero el modo arbitrario en que el régimen entiende y practica el poder.

2011, en la misma línea, fue el “Año del MASking”, en referencia a la brutal represión de que fueron objeto los marchistas del TIPNIS en la localidad de Chaparina, cuyas bocas fueron selladas con cinta “masking”, clara representación de la postura gubernamental sobre la libertad y los derechos humanos.

Dichas caracterizaciones no me significaron dificultad alguna; eran imágenes que gritaban su elección.

Elegir la de estos doce meses fue un poco más complicado, dado que las candidaturas en juego mostraban, todas, un vigor inusitado. Finalmente, tres finalistas quedaron en competencia y de ellas emergió la más emblemática.
Pensé en el “Año sin calzón”, a raíz de las coplas carnavaleras que se despacharon el Presidente y sus ministras sacando a relucir todo su machismo,  el primero, y su alcahuetería, éstas.
También consideré el “Año de la flojera”, merced a que el Primer Mandatario atribuyó esta calidad a los habitantes del oriente del país, para luego enjuiciar a los medios que dieron cuenta de tal apreciación presidencial.

Por último, me decidí por el “Año de la Caca”, en alegoría a la expresión del señor Morales respecto de Estados Unidos.

Se suele decir, sin embargo, que las palabras pueden volcarse en contra de quien las profiere. Así ocurrió con las escatológicas expresiones presidenciales: de pronto, como una emanación del subsuelo a causa de una presión incontenible, la materia fecal que escondía el régimen en varias de sus estructuras –Ministerios de Transparencia, de Gobierno y de la Presidencia, principalmente, amén del Órgano Judicial- salió despedida con gran estrépito provocando la repulsa generalizada de la ciudadanía.

Total que, para mí, 2012 fue el “Año de la Caca”

jueves, 6 de diciembre de 2012

El "Efecto Penn"



Vino, vio y venció… y, de paso, sin ser consciente de haberlo hecho, destapó la cloaca más hedionda que el régimen mantuvo herméticamente cerrada hasta hace poco: la de su ser mismo.

Llegó con un encargo particular, pero para cumplirlo tuvo que prestarse a ser objeto de la exposición pública en calidad de “soldado del ‘proceso de cambio’”, partido de fútbol incluido.

Una vez liberado del triste papel, digno, sin embargo de un premio de la Academia, se ocupó de lo suyo: tomar contacto con un conciudadano suyo, víctima de la hasta entonces ignorada red gubernamental de extorsión. Digo ignorada y no desconocida, porque la oposición, en particular el senador Roger Pinto asilado, hace ya medio año, en la embajada de Brasil sin que el régimen le facilite el salvoconducto que posibilite su refugio político, trató, infructuosamente, de llegar al señor Evo Morales con la documentación que contiene indicios de lo que posteriormente se supo gracias a la visita del artista de cine Sean Penn.

El motivo de la no concesión de salvoconducto a Pinto era el temor del régimen a que, una vez en Brasil, éste divulgara dichos documentos a los medios –“Veja”, por ejemplo- y el mundo se enterara de la red extorsiva gubernamental.

Toda vez que el escándalo está en curso –causando ajustes de cuentas entre jerarcas del régimen- ya no tiene sentido seguir reteniendo al senador y debería facilitársele el salvoconducto de inmediato.

A estas alturas, y con absoluta propiedad, se puede hablar del “Efecto Penn” y su influencia en el curso de los acontecimientos que a cada momento complican más y más al régimen, que, por primera vez, luce inerte, exento de recursos políticos que le sirvan para amainar la implosión de su ser, de su corrupto ser.

Sumados los casos “Santos Ramírez”, “Sanabria” y “Red Gubernamental de Extorsión” hacen palidecer a otras dictaduras como la de García Meza con sus “Piedras de La Gaiba”, “Diario del Che”, “Carritos Hanne” y “Narcomilitares”.

¿Hasta qué nivel llega la mafia gubernamental? ¡Quién sabe!, pero todavía me inquieta la frase del Vicepresidente cuando, en agosto, le preguntaron sobre Ostreicher: “La demora (retardación de justicia) es generalizada, y no solamente afecta al ciudadano estadounidense”. A Penn entendedor…