jueves, 24 de junio de 2010

Golpe avisa



A troche y moche, el régimen avanza en su propósito de hacerse del poder absoluto. Como las elecciones no le alcanzaron para ello, recurre a cuanta argucia le sirva para desestabilizar gobiernos municipales, en principio, con una torpeza tal que sin embargo, comparada con el tradicional cuartelazo, puede pasar como una formidable sofisticación del golpe.

Una vez más, se constata que el MAS no respeta la Constitución de la que tan orgulloso dice sentirse. Forzando interpretaciones hasta lo risible, sus operadores colocan dispociones de menor rango o incluso fuera de vigencia, por encima de ella.

En los hechos, el país carece de Constitución y está librado a la voracidad de poder del Gobierno central pues es éste el que puede determinar, desde la plaza Murillo, la suerte de aquellos que, electos por el voto popular representan una alternativa democrática y, por ende, contraria al hegemonismo asumido por el proyecto evista.

Producido el golpe en Sucre, se prepara el de Potosí para el que, a fin de justificarlo, se construye una acusación formal contra el alcalde Joaquino a partir de una, por decir lo menos, curiosa “falta” que, además, devela la inconsistencia del régimen a la hora de bajar el pulgar. “Acusar por acusar” parece ser la consigna, ya que nos encontramos con contradicciones como las que siguen.

En clara admisión de que a la gestión de Joaquino no se le puede hallar un hecho de corrupción no siquiera de mínima cuantía, se echa mano de una monería: la compra de vehículos “a medio uso” por parte de la Alcaldía de Potosí. Con el argumento de que se lo hizo por austeridad –algo que el Gobierno dejó de practicar hace mucho- la acusación debería quedar sin efecto; pero como esto es más político que jurídico, podría darse nomás el golpe.

La inconsistencia de tal recurso radica en que hace tres años se usó la figura contraria para acosar a Manfred Reyes Villa. El régimen imputó a la entonces Prefectura de Cochabamba haber adquirido vehículos “demasiado lujosos”. Curiosamente estos mismo vehículos sirven a la ahora Gobernación en manos del MAS. ¿En qué quedamos?...

Más cuirioso aun resulta advertir que el Gobierno realiza adquisiciones, sin que medie licitación alguna, como el los casos del satélite y los aviones para uso del Presidente, a astronómicos –literalmente- (sobre)precios, lo que se llama no ver la viga en el ojo propio.

Y así, golpe a golpe, el verso del totalitarismo se abre paso, sin que haya Carta Democrática (OEA, Lima, 11/09/2001) que pueda impedirlo.

2 comentarios:

Favio Rosales dijo...

Como es posible que en Bolivia el actual gobierno este comprando un avion presidencial que cuesta tanto dinero, en vez de invertir este dinero en proyectos que den trabajo a los bolivianos y no asi malgastando el dinero del pobre pueblo boliviano... estoy muy cabreado!!!!

Favio Rosales dijo...

Como es posible que en Bolivia el actual gobierno este comprando un avion presidencial que cuesta tanto dinero, en vez de invertir este dinero en proyectos que den trabajo a los bolivianos y no asi malgastando el dinero del pobre pueblo boliviano... estoy muy cabreado!!!