miércoles, 19 de mayo de 2021

Procurando borrar los hechos

 

                                                  Viñeta: El Día


Con estupor, estamos viendo cómo el aparato jurídico-político (TCP, Fiscalía, Judicatura, Procuraduría, etc.) del régimen de Morales Ayma está bordeando los límites de la demencia en su afán de complacer los dictados del cocalero y su entorno quienes ordenan falsificar el desarrollo de los acontecimientos posteriores al fraude que cometieron, mismo que desencadenó el enfado de la ciudadanía y que acabó con la huida, previa renuncia al vuelo, de algunas autoridades, entre ellas la del propio Morales Ayma.

Desde el comienzo del gobierno de Arce Catacora, dicho aparato se ha dado a la tarea de proveer las “evidencias” que puedan sustentar la peregrina idea de que lo ocurrido aquella vez fue un “golpe” y no, como efectivamente ocurrió, una sucesión constitucional que se resolvió en quien asumió la presidencia ante el vacío de poder ocasionado por la seguidilla de renuncias –cuyo objetivo era, desde luego, generar un prolongado vacío que generase una situación de “guerra civil”, con el huido a buen recaudo en el exterior-.

De todos los absurdos que para complacer al señor Morales Ayma han sido proferidos por dicho aparato, el de la Procuraduría General del Estado es, probablemente, el más delirante.

En resumen, el titular de la entidad arguye que como las renuncias no se trataron en reuniones regulares del legislativo, éstas nunca sucedieron. De entrada, la chicana es burda dado que no considera el contexto en el que las renuncias fueron presentadas; pero, como argumentaré más adelante, esta patraña podría terminar hundiendo más a quienes el Procurador intenta defender.

Antes de ello, así parezca reiterativo, es necesario repasar las manifestaciones de distintos organismos y personas que desestiman la forzada versión del “golpe” y, por consiguiente, abonan a la evidente, es decir a la de la sucesión constitucional. Suscribo, en el camino, la posición de Roger Cortez y otros en sentido de que, si hubo golpe, éste ocurrió cuando el régimen de Morales Ayma se orinó en la decisión ciudadana del 21F que ponía coto a su ambición de reelección indefinida y comenzó a urdir, utilizando al TCP para su propósito, la grotesca idea de la reelección indefinida como derecho humano.

En principio, fue la auditoría con carácter vinculante solicitada por Morales Ayma a la OEA, la que desahució el resultado de las elecciones de 2019 por haberse comprobado serias irregularidades a lo largo de su desarrollo. Aunque no se menciona en la auditoría, el propio Secretario General de la OEA tradujo lo que todos sabían: fraude.

Ratificando dicho documento y aportando mayor contundencia, el Parlamento Europeo señaló explícitamente la sucesión constitucional y demandó el cese de la detención de la expresidenta constitucional, Sra. Áñez.

Valiosos testimonios de lo que ocurrió en la reunión que hizo posible la resolución constitucional de la crisis de octubre/noviembre de 2019, incluidos los de gente afín al cocalero, quien estaba enterado de cada decisión que se tomó en la misma, no dejan lugar a duda: la seguidilla de renuncias condujo a quien quedaba luego de todas ellas a ocupar el vacío que ocasionaron.

Volvamos a la ocurrencia de la Procuraduría. Si se la toma en serio y se asume que no hubo renuncias (recordemos que el MAS tenía dos tercios), querría decir que las exautoridades incurrieron en abandono de funciones, lo que las haría sujetos de proceso; por tanto, Morales Ayma y compañía resultarían siendo hundidos por su propio compinche. También implicaría que todo lo obrado por los gobiernos sucesivos, incluido el de Arce Catacora, sería nulo de pleno derecho, un limbo jurídico que solo existe en quienes están procurando borrar los hechos.


miércoles, 5 de mayo de 2021

Una resolución contundente

 



Allá por 2009, si mal no recuerdo el año, recibí una invitación para un encuentro con una comisión de europarlamentarios que, según se decía, querían escuchar diversos puntos de vista sobre la situación que, por entonces, atravesaba Bolivia.

Las señales del régimen de Morales Ayma ya daban una idea de lo que vendría después, dada la tendencia de éste y de sus operadores más cercanos a eternizarse en el poder a cualquier precio. Acudí a la cita con gran entusiasmo por la posibilidad de transmitir personalmente este criterio a los visitantes.

Una vez ante el grupo de media docena de representantes del PE, hice una breve exposición sobre tal escenario. Pero cuando éstos, uno a uno, respondieron a mi alegato democrático, comprendí que no habían venido a escuchar(nos), sino a decirnos que los bolivianos deberíamos sentirnos afortunados de tener a un indígena en el poder. Uno en particular, el belga, bien podría haber sido el presidente del club de fans de Morales Ayma en Europa; recitaba con excitación su panegírico, solo le faltaba babear.

Nada para extrañarse. Por aquellos tiempos, Europa le rendía pleitesía al “buen salvaje”, cosa que éste aprovechaba para romper todo tipo de protocolo cuando era recibido por reyes, primeros ministros, presidentes e intelectuales. Todo le era permitido en nombre de su origen. Acá mismo fui testigo de “enamoramientos” con la figura del cocalero de un par de diplomáticos del viejo mundo. Curiosamente, en conversaciones con diplomáticos estadounidenses de la época, notaba una extrema consideración, admiración inclusive, por el susodicho. Pudo más el discurso “antiimperialista” que la posibilidad de establecer vínculos estrechos con la Unión.

Pasada una década del encuentro que mencioné, nuestras previsiones quedaron cortas: el individuo en cuestión y sus valedores, se dieron a la tarea de socavar todo vestigio institucionalidad y se lanzaron a la conquista del poder total y eterno. La expresión más grosera de tal propósito fue la de ignorar la voz de la ciudadanía puesta de manifiesto en el referéndum del 21F en la que a un solo grito se ponía coto a la voracidad dictatorial de sus convocantes. Muy servicial, el TCP resolvió, falacias mediante, habilitarlo con carácter indefinido. El resto de la historia es por demás conocido: se postula y, mientras se va efectuando el recuento de votos que conducirá indefectiblemente a la segunda vuelta, instancia en la que todas las encuestas coinciden en que el ganador no sería él, el TSE detiene el conteo y, misteriosamente, horas más tarde, da como ganador a Morales. Fraude consumado. La ciudadanía ya no soporta tanta burla y luego de 21 días, quien decía que “solo muerto” iba a dejar el palacio toma las de Villadiego arropado por sus amigotes mexicanos. Se produce un vacío de poder. Los sucesores reciben la orden de renunciar. Así lo hacen. Pero la línea sucesoria no se rompe y recae en la señora Áñez. Como diría María Conchita Alonso, “esa es la historia”.

El tiempo ha hecho también que Europa se percatase de que debajo de la colorida chompita hay un personaje de terror, capaz de maquinar los relatos más perversos con tal de asegurarse el poder. Y el Parlamento Europeo ha emitido una contundente resolución que se suma a pronunciamiento de la OEA, de Estados Unidos y de otros foros y estados.

Como podía esperarse, sintiéndose aludido, el cocalero ha descargado su artillería contra la UE. El estribillo es el de costumbre y ya no sirve para engañar al mundo: “Que quede claro: la sucesión presidencial en 2019 fue constitucional. La UE, entre otros, apoyó la auditoría de la OEA” (Dita Charanzová, vicepresidenta del Parlamento Europeo.


jueves, 22 de abril de 2021

Cien días del aguante

 



Hoy se cumplen cien días desde que el Presidente instó a la ciudadanía a aguantar la arremetida de la calamidad hasta que el Gobierno comenzara a aplicar un plan de vacunación masiva. Lo digo con total certeza porque llevo un registro –“Diario del aguante”, lo he denominado- que publico regularmente a través de mis redes.

A la fecha, muy masiva que se diga no es la vacunación y mucho plan, lo que se dice plan, tampoco asoma en el ambiente. Por tanto, en lo que a mí concierne, el aguante continúa. Alguito se ha hecho, pero con carácter casi marginal, y no como la propaganda gubernamental lo maquilla: tengo un hermano que, en su calidad de médico, ha recibido las dos dosis de la vacuna, y tengo un puñado de amigos y conocidos que, ya por edad o por padecer una enfermedad de base, recibieron la primera. Estadísticamente, eso representa una cantidad marginal. Lo último que se ha anunciado es que con el lote de vacunas que arribó el martes, se llegará a cubrir el 11% de la primera dosis para la población mayor de 18 años. Pero incluso si yo la hubiese recibido –cosa que no ha ocurrido- mi posición seguiría siendo la misma: seguimos en el aguante, gentileza de Superlucho.

Hasta ahí, el estado de la cobertura de las vacunas a cien días del aguante. Sin embargo, lo que aconteció en este tiempo –y que forma parte del registro- de manera colateral en relación al “plan de inmunización” es digno de una película sobre el desprecio al prójimo producida desde el poder.

Al menos tres ejes argumentales se entrelazan en esta historia: el uso político –infructuoso; contraproducente, incluso, para el régimen- del destino de las vacunas, la danza de las cifras del supuesto plan y el maltrato a los adultos mayores. Describiré brevemente cada uno de ellos y concluiré citando algunas frases de antología que tuvieron a autoridades como sus autores.

Al coincidir con las elecciones autonómicas (que resultaron una suerte de plebiscito en el que la ciudadanía mostró su desencanto con el régimen de Morales Ayma) el Gobierno aprovechó la expectativa de la población ante los anuncios del arribo de vacunas –un millón setecientos mil ya estaban en el bolsillo, supuestamente-  para chantajearla. El régimen se aseguraba el monopolio de la importación y de la administración de las mismas para inducir a la ciudadanía a votar por el MAS. Ya lo decíamos, el chantaje tuvo un efecto contrario al que el régimen deseaba y acabó con la humillante derrota del partido azul.

Simultáneamente, dependiendo de la autoridad que se pronunciara, las cifras, desde la cantidad de vacunas disponibles, hasta las comprometidas, junto al hermetismo sobre el precio de éstas enrarecieron el ambiente y crearon un tufillo de sospecha sobre su manejo. En época electoral, se habló de millones de vacunas; pasada la misma, se habla de cifras más modestas, aunque un supuesto compromiso de Putin vuelve a los seis ceros.

Lo más terrible de estos cien días ha sido, sin duda, el trato inhumano dispensado a los adultos mayores en los centros de la Caja Nacional de Salud. Hasta la Defensora del Pueblo (cuyo interinato ya venció hace tiempo), tan proclive a justificar los abusos del régimen de Morales Ayma, se rindió a tal evidencia. Imperdonable.

Cierro con lo prometido:

“No hay que tener miedo a la estadística” (Luis Arce)

“Cumplan las medidas de seguridad; es la única medida efectiva” (Jeyson Auza)

“El Gobierno prevé la escasez de vacunas los próximos cuatro meses” (Rogelio Mayta)

“Las vacunas no son para ninguna Gobernación” (Jeyson Auza)

“El cronograma es flexible” (María Reneé Castro)

“Fortalecimos el sistema público de salud” (María Rothe)

“Hemos enviado vacunas para el pueblo, no para la oligarquía” (Luis Arce)


miércoles, 7 de abril de 2021

El día en el que me hice estronguista

 




(Texto publicado en la edición de homenaje por los 50 años de la tragedia de Viloco de la Biblioteca Stronguista, 2019)


Dos de la mañana, calle Juan Aguirre, San Pedro. En la medida en que el taxi que nos traía de vuelta se va acercando a la esquina Pioneros de Rochedale, se percibe un movimiento inusitado para ese lugar y a esas horas: dos automóviles tipo vagoneta, como suelen decir los agentes de Tránsito, y un contingente de civiles armados rodean el inmueble al que nos dirigimos. Los vecinos, seguramente alertados por los nada sigilosos movimientos del operativo, fisgan desde la oscuridad de sus livings.

Una vez más, como tantas otras, ese 1974 el club The Strongest se había coronado campeón del torneo paceño dejando en el segundo lugar a su acérrimo rival, el Bolívar. Esto quiere decir que el aurinegro jugaría el campeonato nacional en representación del departamento del Illimani. Así fue y también se hizo con el título absoluto.

Las cosas no eran como ahora, supongo. No habían derechos de televisión,  jugosos premios por clasificación a certámenes internacionales, ni nombres de  “sponsors” bordados en las camisetas de los equipos. El grueso del soporte económico de los clubs dependía de la recaudación por el aforo en los partidos y del desprendimiento de algunos directivos. En esas condiciones, se tenía que recurrir a actividades de apoyo para sostener los gastos que permitiesen avanzar deportivamente.

A manera de celebrar el título local y juntar unos pesos para sufragar la participación del Tigre en el Nacional, se organizó una peña en la sede de la Colón. Tanto habríamos jorobado mi hermano Jorge (10) y yo (12) a mis padres que se tomó la decisión familiar de que mi madre iría con nosotros a la fiesta y mi padre se quedaría en casa cuidando a los otros tres vástagos.

Estoy en la cabina de radio Deseo. En esta sesión hago un repaso al festival de Woodstock a cincuenta años de su realización y, para contextualizar, enumero algunos hechos sucedidos durante 1969, un año bisagra (antes de/después de) para la historia: con el telón de fondo de la guerra en Viet Nam, que mantiene en vilo al mundo aunque, salvo directamente involucrados, casi todos los países son ajenos a este conflicto. Sin embargo, en muchísimas ciudades occidentales, una generación de jóvenes melenudos se manifiesta por la paz.

Entre algunos de tales hechos, podemos citar la primera fertilización in vitro, el estreno del Concorde, la primera aeronave comercial que rompe la barrera del sonido, los primeros tumultos en marchas por los derechos de los gays, la llegada del ser humano a la luna, el festival de Woodstock y otros.

En nuestro medio ocurren también casos notables: en abril se produce el accidente, atentado dicen algunos, del avión que transportaba al presidente de entonces, René Barrientos Ortuño, y en agosto se inician oficialmente las transmisiones de Televisión Boliviana, toda una revolución.

Instituto Americano, turno tarde, segundo básico. Luego de que un funcionario de la institución le susurrara algo al oído, el grito desgarrador y posterior desmayo de la profesora, interrumpen la clase. Ese viernes, mi curso ya no la pasa. ¡A jugar, chicas y chicos! (¡Ah!, no había celular).

Sin saberlo aún, ese día me hice estronguista y, conmigo, una importante cantidad de estudiantes de mi tanda. Es que lo sucedido repercutió muy fuertemente en el colegio.

Volvamos al 74. La situación es muy confusa; hace minutos estábamos arengando al campeón y escuchando cuecas y huayños, y ahora alcanzamos a ver –si llegábamos un minuto después ya no lo hacíamos- cómo esos civiles armados sacaban a mi padre en pijamas –no le permitieron cambiarse- y lo introducían a un automóvil tipo vagoneta, como dicen los de Tránsito. Durante dos semanas no supimos nada de él, hasta que llegó un telegrama de Paraguay reportando que había sido exiliado al haber sido descubierto en actividades conspirativas contra el gobierno dictatorial de entonces.

El Tigre salió campeón nacional y, tiempo después, gracias a un decreto de amnistía, mi viejo volvió para reunirse con la familia.

La profesora había recibido la noticia de que un familiar suyo, Óscar Zubieta Cardona, a quien la prensa de la época describe como funcionario y articulista literario, había perecido en un accidente aéreo. Horas más tarde, al día siguiente, nos enteramos de que el papá de un compañero de curso también se encontraba en aquel avión y había sufrido el mismo desenlace. Todo era conmoción, porque ellos eran apenas dos de varias decenas de fallecidos, una parte de los cuales eran jugadores, cuerpo técnico y directivos del club aurinegro; el padre del compañero era Eustaquio Ortuño, exarquero y director técnico de The Strongest, en funciones al momento del accidente.

La historia del Tigre está llena de vicisitudes y de páginas gloriosas. Ese 26 de septiembre de 1969, hace 50 años, caló hondo en las fibras de una institución que forma parte del corazón de nuestra sociedad. El mundo lloró la pérdida y el club recibió la solidaridad de sus pares, particularmente de Boca Juniors, e inicio el operativo de resiliencia, a levantarse de sus cenizas, literalmente.

El espíritu de Viloco nos acompaña a los estronguistas en nuestra vida; no falta quien, como en mi caso, arma una mesa de Todos santos para los muchachos que están en la eternidad.

Como decía, sin saberlo aún, ese viernes 26 de septiembre de 1969, año también en el que opté por seguir a los Rolling Stones, me hice Tigre. Al año siguiente, mi familia nos mandó de vacación a Sucre a Jorge y a mí.

Estadio de Surupata: Stormers versus The Strongest. El primer partido del Tigre al que asistí.

¿Posdemocracia?

 




Dejémonos de cuentos: el tan popular término “posverdad” es solamente un eufemismo para no decir “mentira” o “falsedad”; su uso, ciertamente, da un toque de elegancia y de aire intelectual.

Veamos estos casos. Cierto: “Da Vinci pintó La Monalisa”; posverdad: “Rafael pintó La Monalisa”. La segunda premisa es, en buen cristiano, falsa, pero suena “cool” llamarla con la palabra de moda. ¿Por qué no llamar mentira a la mentira, y falsedad a la falsedad? ¿Lenguaje políticamente correcto, simple esnobismo intelectual o descarada intencionalidad política?

Resulta a todas luces conveniente a quien falsea los hechos o miente descaradamente que sus patrañas sean llamadas “posverdades” porque a cierto público afín le sugiere algo más allá de la verdad o una segunda verdad en disputa con el hecho real. Buen negocio político este de la mentira en píldora dorada.

La mentira más exitosa de los últimos tiempos es la que, con toda su artillería jurídico/político/mediática, puso a circular el régimen de Morales Ayma con el Gobierno de Arce Catacora como operador de la misma. Me refiero, por supuesto, a la peregrina idea de un golpe de Estado supuestamente perpetrado por “la derecha” que habría usado a las FFAA para tal cometido, cuando lo que en realidad pasó es que se la cadena de renuncias, se generó un vacío de poder que fue resuelto, en estricta sucesión constitucional, en la persona de la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, una parlamentaria relativamente desconocida hasta entonces, sucesión luego avalada por el Tribunal Constitucional. La aplicación constitucional dejó, además, intacta la conformación del Congreso en sus dos cámaras.

El constructo de la mentira ha sido revelado por el ministro de Justicia quien, en un arranque de franqueza o en una traición de su inconsciente, dio detalle de cómo se armó la misma. Pero no contaba con que testimonios del propio Presidente y del ministro de la Presidencia daban fe de la constitucionalidad del gobierno transitorio y con que, de mano propia, Morales Ayma escribiera que decidió renunciar antes de la sugerencia que le hiciera el comandante (“su” comandante) de las FFA a la que siguieron otras como la de su Defensora del Pueblo y la de su Secretario General de la Central Obrera.

Con este antecedente, ahora saltamos a lo manifestado por el vicepresidente Choquehuanca en sentido de que el régimen pretende ir “más allá de la democracia”, o sea llevarnos a una “posdemocracia” que, por el razonamiento previo no es más que una democracia de mentira o, en buen cristiano nuevamente, una vulgar autocracia totalitaria –estilo Corea del Norte, digamos, linda “posdemocracia”-.

Habrá que recordarle al señor Canciller que, independientemente de las formas que cada Estado adopte –presidencialismo, parlamentarismo, representativa, semidirecta, etc.- hay ciertos pilares, principios y valores democráticos; y que cuando alguno es cercenado –el debido proceso judicial, por ejemplo- se está poniendo en cuestión a la democracia misma, y que cuando lo son varios, prácticamente estamos en lo opuesto a la democracia. ¿Es esa la “posdemocracia” que se nos ofrece?

Resulta paradójico que en pleno siglo de la información y el conocimiento estemos a expensas de iluminados que proclaman que en democracia las minorías deben someterse a la mayoría como si la mayoría transitoria perdiera automáticamente sus derechos al instaurarse otra mayoría transitoria.

Sabemos que el Canciller no es amigo de la lectura, pero bien haría, por una vez en su vida, en leer a Montesquieu (división e independencia de poderes), a Sartori (problemas de la democracia), a Bobbio (superioridad moral y política de la democracia) y a Morlino (indicadores de la calidad de la democracia), entre otros.

miércoles, 24 de marzo de 2021

La segunda vuelta como plebiscito

 





Tras su estrepitosa derrota en las elecciones para los gobiernos autónomos, el MAS desató una persecución política pocas veces vista, superándose a sí mismo en esta materia.

Su expectativa era la de convertirlas en una especie de correlato de las elecciones generales para así tener el control total(itario) del poder. El sentido de equilibrio democrático de la ciudadanía asentada en las urbes y un cierto desencanto con la gestión de Luis Arce privaron al oficialismo estatal de tal extremo.

Si bien el MAS nos muestra un mapa azulado debido a las poco más de trescientas alcaldías en las que se impuso, se me ocurre que, si se pudiera, con gusto cambiaría cien municipios dispersos por uno de ciudad capital y doscientos por El Alto. En cambio, debe conformarse con Oruro, ganado con claridad, y Sucre, por milésimas. Queda la posibilidad de que, como ocurrió más de una vez –por ejemplo, el alcalde de Cobija, Gatty Ribeiro, llegó al cargo representando a un partido y, a pocas semanas de ejercicio, fue “cooptado” por el MAS- el oficialismo intente adueñarse de alcaldías por vías inmorales. A horas del triunfo de Copa, fue cordialmente invitada a retornar a las huestes azules. “Las puertas para que vuelva están abiertas”, decía el mensaje. Particularmente vulnerables a esta forma de “transa” son aquellas autoridades electas que se alejaron del partido y se postularon por otras denominaciones.

Dejemos de lado los municipios, cuyas próximas autoridades están fuera de discusión, y pasemos a las Gobernaciones en las que, por las reglas del juego, quedan pendientes cuatro por definir a los titulares de las mismas.

En dos departamentos (Tarija y Pando) el candidato del MAS sacó una muy ligera ventaja al de la oposición. En Chuquisaca, el de la oposición aventajó con cierta holgura al del MAS, y en La Paz, el del MAS se quedó con los crespos hechos a poco de alcanzar el 40% requerido para ganar en primera vuelta.

Más allá de la propia dinámica de las campañas para atraer el favor de los votantes, ¿cuánto –y a quiénes- pueden afectar las acciones persecutorias que el régimen de Morales Ayma ha emprendido contra varios ciudadanos, incluida la expresidenta constitucional Jeanine Áñez? (Una precisión: me preguntaron por qué menciono “el régimen de Morales Ayma”; pues, porque el Gobierno es de Arce, pero el régimen es el de su jefe, el evadido –jefe de campaña causante de la gran debacle electoral del MAS, por lo demás).

A mi parecer, sí lo hará. Y no precisamente a favor del oficialismo estatal. La expresión ciudadana que emerja de la segunda vuelta será una suerte de plebiscito sobre la actuación del régimen durante estos días de terror. Por otra parte, cuando se han dado situaciones de solo dos opciones en pugna, el régimen ha salido, generalmente, perdidoso.

El 21F es prueba de ello. Pero para mencionar otros casos, están las dos versiones de las elecciones judiciales, en las que el voto nulo arrasó en clara demostración de repudio, lo que, sin embargo, no evitó que operadores del MAS accedan a la judicatura, mismos que ahora tienen en sus manos los casos armados por Lima y compañía.

Como para certificar esta posición, la de plebiscitar la segunda vuelta, Comunidad Ciudadana y Creemos han pedido a la población votar por los candidatos que no son del MAS. En el caso de La Paz, cuyo representante sacó una considerable ventaja al segundo (no sé si llamarlo “de oposición”) sería espectacular que el candidato de Jallalla remonte con el apoyo de citadinos que rechazan las acciones del régimen de Morales Ayma. Será mi propio caso –en otras circunstancias, no se me ocurriría votar por este buen señor- y sería el tiro de gracia a los fraudulentos de 2019.

miércoles, 10 de marzo de 2021

Se derrumba el relato del "golpe"

 

                                                             Foto: El Deber

Domingo, 7 de marzo, horas 21:30. El jefe de campaña del MAS se declara contento con los impresionantes resultados obtenidos por sus candidatos en grandes municipios y en la mayor parte de los departamentos. Su cara de entierro, sin embargo, no condice con sus palabras, luego desmentidas por las verificadoras de noticias y por el escrutinio oficial. Dicho esto, horas más tarde, cual es costumbre suya, huye a Argentina para presenciar un partido de fútbol, pese a su esmirriada economía, lindante con la miseria, según confesión propia. Morales Ayma, maña y lujuria hasta la sepultura.

La idea del oficialismo era la de sumar, a cualquier precio, el control de ciudades y departamentos al del Gobierno central y, con ello, ampliar el centralismo –coordinación, en sus términos- con la sumisión de los noveles subnacionales a las decisiones del Ejecutivo central –ese régimen tiene nombre y usted lo conoce- y, de paso, reafirmarse en la patraña del relato del “golpe” que intentó sostener estos meses. El involucramiento del Presidente en la campaña no hizo otra cosa que desportillar aún más su ya venida a menos imagen. Todos esos shows del gobernante y los candidatos azules en los centros de vacunación, tomándose fotos en dichos ambientes para exhibirlas como propaganda, desaparecieron al día siguiente de la elección. El chantaje tuvo dos efectos contrarios a los deseados por Arce y Morales Ayma: certificó que el triunfo del primero en la elección nacional no fue por mérito propio, sino consecuencia del voto-castigo a la gestión transitoria de Jeanine Áñez quien se extralimitó en sus atribuciones, dada la función precisamente transitoria de su gobierno (aunque, a la distancia, ciertas acciones de este periodo, sobre todo las relacionadas al manejo de la pandemia –manchadas por el caso “respiradores”- parecen brillar frente a las de “aguante” propuesto por Arce- y, segundo, sepultó la narrativa del “golpe”.

Salvo para la Gobernación de Cochabamba, para la que el oficialismo obtuvo una contundente victoria, merced a que allá se encuentra la zona del Chapare, último reducto del masismo, en el resto de departamentos, los resultados para el MAS van de discretos para abajo. Y si consideramos los ingentes recursos (económicos y políticos) desplegados para cooptar gobernaciones y alcaldías en juego, su derrota es humillante.

Haciendo de tripas corazón, el Gobierno central y, por supuesto, las autonomías gobernadas por la oposición, deberán coordinar como dispone la ley, máxime en un escenario tan adverso sobre todo en materia de economía, para beneficio de la población.

Arias, Camacho, Reyes Villa, Copa, Llaly… El voto obtenido por estos y otros actores directa o indirectamente ligados a lo que el oficialismo denomina “golpe” echa por tierra tan peregrina manipulación instrumentalizada desde los estrados judiciales sometidos al MAS. Una inmensa mayoría de ciudadanos de las urbes apoyando en las urnas a “golpistas” hace insostenible la patraña del poder político en ejercicio que, en lugar de gastar energía en persecución política debería concentrarse en resolver el problema mayor de este y los próximos años: la economía, que no puede ser considerada al margen de la salud.

Apunte final: las tan satanizadas encuestas mostraron esta vez mayor consistencia que en anteriores oportunidades; los apellidos mencionados en el párrafo precedente dan cuenta de ello. Así lo certifica la “verdadera encuesta”, la del domingo 7 de marzo. Tenemos por delante, a menos que se nos crucen referéndums o Asamblea Constituyente, cuatro y medio años sin elecciones. Aprovechemos este tiempo para construir institucionalidad desde las entidades autonómicas.