viernes, 1 de julio de 2022

Sesenstones

 


Comienza julio y hay asuntos candentes de los que ocuparse. Mi dilema es si me refiero a alguno de ellos o, para no hacerlo a posteriori, dejar pasar la oportunidad de escribir una de esas columnas que se publican cada diez años –aunque dudo de que en 2032 lo vuelva a hacer, no por mí, sino por ellos-. Así es que he optado por celebrar antes que por cuestionar.

Si bien ya llevaban algunos meses abriéndose cancha en la escena musical londinense, la historia, que remite a evidencias y no a supuestos, signa el 12 de julio de 1962, en el Marquee Club de Londres, como la primera presentación oficial de los Rolling Stones en público. Hay un afiche que así lo documenta. En tal fecha de este año, habrán transcurrido sesenta años, ¡seis décadas!, desde entonces.

Podría pensarse que un homenaje o cualquier manifestación de conmemoración del aniversario del grupo debería tener un tono de “aquellos buenos tiempos pasados” o de irremisible nostalgia. Pero no; por si usted no está al tanto, la banda se encuentra a poco de terminar una gira por Europa –en todos los escenarios a tope de aforo- solo interrumpida porque Mick Jagger contrajo COVID-19, pero se repuso rápidamente y la maquinaria Stone volvió a rodar. Se dice, a manera de chanza, que el alza de los tipos de interés en Suiza, cosa que no ocurría desde 2007, se debió a la cancelación de su concierto en Berna, casualmente por la misma fecha.

Celebrar a los Sesenstones es hacerlo en tiempo presente. No tienen la menor intención de jubilarse –les sobra dinero para “disfrutar” de la vida- porque no la entienden sin hacer lo que aman y, de paso, hay un mercado insaciable por su show. El célebre libro “Principios de Economía” de Gregory Mankiw dedica, al comienzo de la obra, un pequeño apartado al fenómeno: “El hecho de que Mick Jagger estudiara en la Escuela de Economía de Londres (London School of Economics) quizá no le ayudó a cantar mejor, pero probablemente sí le sirvió al momento de invertir la gran cantidad de dinero que ha ganado durante su carrera como cantante de rock”, seguido de “Cuando en 2005 le preguntaron al exestudiante de economía, Mick Jagger, por qué los Rolling Stones iban a salir de gira otra vez, contestó: ‘Oferta y demanda’. Keith Richards agregó: ‘Si la demanda está ahí, nosotros ponemos la oferta’”.

En este largo camino han ido desapareciendo piedras –Brian Jones, en 1969, y Charlie Watts, el 2021, por fallecimiento; Mick Taylor, sustituto de aquel, en 1975 y Bill Wyman, en 1994, por decisión personal de dejar la banda- pero la historia continuó porque el núcleo Jagger-Richards (con la inestimable fuerza de Ron Wood, firme desde 1976) no se rompió, aunque hubo temporadas muy conflictivas en la relación. Suelo decir que, a diferencia de los Beatles, los Rolling Stones fueron más grandes que sus problemas y así parece que será hasta que Dios -o el diablo- lo permita.

Llegar a los 60 como grupo –en inglés se dice “band” y se suele jugar con el similar “brand” (marca) para remarcar el carácter empresarial del mismo- es de una singularidad casi milagrosa, máxime tratándose de un colectivo que tuvo una época de excesos, particularmente Keith Richards, quien en diciembre cumplirá 79, mientras que su yunta, Jagger, lo hará justamente este mes, el 26.

Casi no hablé de su música, ¿verdad? Es que sobre eso hay infinidad de material. Lo que puedo señalar es que, en su amplísimo reportorio creativo tiene temas para todo estado de ánimo y casi sobre cualquier asunto que a uno se le ocurra. Lo más reciente de ellos es una especie de himno de los tiempos de pandemia: “Living in a ghost town” (viviendo en una ciudad fantasma).

¡Larga vida a los Rolling Stones!.


miércoles, 15 de junio de 2022

Diez Áñez para Moral-less

 



Mientras que en lo político pueden darse diversas versiones de una situación, incluso antojadizas que, a fuerza de repetirse, acaban por ser tomadas como válidas por la población, lo jurídico debe ceñirse a la veracidad de los hechos de la forma más objetiva posible. Cuando lo político interfiere con lo jurídico no hay condiciones para el debido proceso en términos ordinarios, ergo, cualquier acto en tales términos tiene la solidez de un bolo de coca. Hay juicios políticos, desde luego, los cuales se sustancian en juicios de responsabilidades, lejos de los estrados de la justicia ordinaria, en el Congreso. En un Estado de Derecho, la caracterización de una u otra vía está claramente asumida y no hay eso de “como no hay mayoría calificada (2/3) para condenar a un sujeto, vamos por la vía ordinaria (o por la “justicia originaria”)”. Y, por lo visto, la intención no es juzgar; la intención es condenar, así sea por procedimientos torcidos.

Voy a enumerar una secuencia en diez momentos (uno por año de sentencia a la expresidenta constitucional Jeanine Áñez) que evidencia la inconsistencia de la caracterización (golpe de Estado), como la prosecución y el fallo infame que evacuó la “justicia” del régimen.

1)    Engolosinado con el poder, y ante la imposibilidad constitucional de postularse indefinidamente (ya había forzado su repostulación el anterior periodo) el Sr. Moral-less convoca a un referéndum para la modificación del artículo de la CPE que le impide hacerlo. Probablemente una senadora de apellido Áñez apenas se estaba acostumbrado al curul que consiguió con el voto de sus paisanos, seguramente los únicos que la conocían hasta entonces.

2)    El 21 de febrero de 2016, el Sr. Moral-less recibe un sopapo de parte de la ciudadanía que lo pone en su lugar. El derrotado por la historia había declarado que, si ello ocurría, se retiraría a su cato con su quinceañera. Como muchos, seguramente la desconocida senadora votó por el “NO”.

3)    Incumpliendo su compromiso, el Sr. Moral-less recurre a una patraña y consigue que el Tribunal Constitucional, que está a su servicio, sentencie que la reelección indefinida “es un derecho humano”. La aún ignota Áñez debió haber renegado como la mayoría de la ciudadanía que se sintió burlada por el régimen.

4)    Con la bendición del TC, el Sr. Moral-less se habilita para las elecciones de 2019. Mientras sigue su curso normal, el recuento de votos lleva indefectiblemente a una segunda vuelta, pero, una providencial interrupción de mismo cambia la tendencia y lo da por ganador en primera vuelta. La tal Áñez habrá sentido la misma indignación que la ciudadanía. Todavía pocos saben de su existencia.

5)    Iracunda por tanta burla –todo tiene un límite- la ciudadanía comienza a salir, pitita en mano, a defender su voto. Áñez aún no existe.

6)    Luego de 21 día de resistencia ciudadana, el Sr. Moral-less renuncia y por consigna, comienzan a hacerlo sus partidarios que se encuentran en la línea de sucesión para producir un vacío de poder. Curiosamente, el órgano oficial titula “Renuncia y desgobierno”, lo que grafica con precisión el momento. Como otros parlamentarios, Áñez se repliega a su región; a nadie le importa.

7)    Ante la situación, se sigue, ipso facto, dicha línea y “¿quién es esta señora?” y el país se entera de que había una segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores: Jeanine Áñez Cávez. ¡Quéste el golpe!

8)    Mientras degustaba un chivé, como dice Mario Cronembold, Áñez se entera de que le corresponde asumir la Presidencia y, valientemente, acepta conducir una transición que tiene por objeto la pacificación y la convocatoria a elecciones. El Sr. Moral-less, que había huido cobardemente, instruye incendiar el país.

9)    Ya en funciones, se consigue la pacificación y se convoca a elecciones, pero se comenten actos de corrupción (harina de otro costal), principalmente con los gases y los respiradores. Y Áñez comete el peor error: postularse para Presidente en las elecciones.

10)  En reunión partidaria, una vez retornado el régimen masista al Gobierno, el Sr. Moral-less instruye juicio ordinario y los jueces a su servicio emiten sentencia. Sobre la misma, algún rato haré otro decálogo.


miércoles, 1 de junio de 2022

El Gobierno y los ovnis


 

En mis años mozos se puso de moda una literatura que, con pretensiones científicas, versaba sobre fenómenos insólitos que, según los autores –algunos bajo seudónimos- que se ocupaban de ello, eran manifestaciones de dimensiones paralelas que en algún momento habían hecho contacto con la especie humana, cuando no del origen extraterrestre de ésta; por supuesto que estas suposiciones, pues de teoría no tienen nada, encendían la imaginación de ávidos lectores que tan pronto terminaban un libro esperaban ansiosamente el próximo para contar con mayores certezas sobre visitantes cósmicos que nos legaron tecnologías capaces de trasladar pesados bloques líticos, como si fuesen dulce de algodón, a enormes distancias del lugar de emplazamiento de construcciones colosales, por ejemplo. Curiosamente, la rueda tardaría algún tiempo en ser inventada.

El clásico del género fue “Recuerdos del futuro” del pseudoarqueólogo Erich von Däniken, seguido por sus epígonos que escribían sobre las pirámides y sobre las catedrales; en el borde del paroxismo, todo tema “exótico” era motivo de obras que ensayaban explicaciones estrambóticas, por lo anticientífico de las mismas, pero que gozaban de gran popularidad. ¡No había charla que no tocase estos asuntos!

Admito, no sin vergüenza, que leí buena parte de esos textos y aunque no se los puede tomar en serio, al menos derrochan imaginación y cierta curiosidad por lo “extraño”.

Escarbando en mi memoria, porque no pienso consultar dichos escritos, me parece que uno de esos supuestos –que evidentemente no consideran la sincronía de la existencia de unas con otras- era que las civilizaciones antiguas podían comunicarse entre ellas mediante “puertas dimensionales”. Hace poco, durante una visita a la Isla del Sol, un guía del lugar reiteró tal versión, e incluso nos introdujo a unas cámaras que, según su explicación, servían para tal cometido.

Pero, ¿a qué cuernos viene toda esta historia?, se preguntará usted. Y yo le respondo “pregúnteselo al ministro de Obras Públicas”, dado que nos ha venido con el cuento de que el aeropuerto de Copacabana está en pleno funcionamiento, y que el problema no es suyo, sino de las aerolíneas que no incluyen a la bahía en sus planes de vuelo. Cosas similares suceden con estadios emplazados en medio de la nada (“La FIFA no programa partidos ahí”, sería el argumento de su inutilización) o de cierto museo dedicado al culto de un sujeto endiosado por la propaganda (“No es una religión muy masiva aún”, podría argüir tal ministro).

Eso es lo que pasa cuando un Estado ha dispuesto de ingentes cantidades de recursos provenientes de las buenas cotizaciones (primario exportador) hace, suponiendo que aquellos nunca van a mermar y sin considerar la factibilidad de las obras, que acaban convirtiéndose en elefantes blancos. Llamativamente, el susodicho ha dicho que se va a seguir construyendo aeropuertos. Ojo, no estoy en contra de ampliar la infraestructura, de la naturaleza que sea; lo que no acepto es que se lo haga sin ton ni son.

Pero ya que andamos en estas, le sugiero al dignatario que se haga un circuito de “ovnódromos” de última generación a lo largo y ancho del país: en Sorata, en Tihuanacu, en Samaipata, en Porvenir, en el salar de Uyuni, en la Chiquitanía… Si ya el mundo nos envidia por nuestra exuberante economía, los astros se rendirán a nuestros pies por tan portentosas terminales cósmicas. Y si lo extraterrestres no las usan, será problema de ellos, no del Estado Plurinacional. Lo atractivo, eso sí, serán las siderales comisiones que llegarán desde Stonehenge pasando por el triángulo de las Bermudas.


lunes, 23 de mayo de 2022

miércoles, 18 de mayo de 2022

Monsieur Bobaryn

 


La descarnada batalla por el poder, tanto el absoluto como el partidario, dentro del régimen ha alcanzado niveles de sordidez y violencia pocas veces visto; es como si de los silletazos, que ya son de avería se hubiese pasado a los hechos de sangre. Potosí fue el foco de estos lamentables sucesos. La disputa ya es a muerte, podría decirse.

Lo ocurrido la pasada semana durante una asamblea estudiantil en la Universidad “Tomás Frías” no habrían pasado de ser una tragedia de circunscrita al ámbito “académico” –acaso a la manera de lo sucedido hace un año en la Universidad de El Alto- si no se hubiesen puesto en evidencia los oscuros intereses de poder político que llevaron a tan triste desenlace.

El domingo, en la localidad de Tinguipaya, tras la visita del Vicepresidente, se desató una trifulca entre bandos contrarios que ocasionó la muerte de dos comunarios y dejó varios otros heridos. Una notoria crispación se está manifestando en casi todos los actos que involucran a miembros del régimen y los resultados son vidas que se pierden.

¿Tienen relación/conexión estos y otros hechos similares, aunque no tan violentos? En mi criterio, sí, aunque no directamente ni en el mismo nivel de decisiones. Fíjese en que lo primero que hizo el MAS en ambos casos fue tratar de desligarse de los mismos. En el primero, instó a “no politizarlo” y en el segundo, atribuyó la reyerta a “conflictos de límites” entre ayllus.

Los testimonios –la realidad, diríamos- contradicen las coartadas del partido en función de gobierno e incluso van más allá de lo observado inicialmente. El drama universitario destapó un esquema de poder de insospechados alcances, al extremo de que puso en cuestión la pervivencia de la autonomía, cuyas evidencias involucran a operadores del MAS en prolongada permanencia como dirigentes, en función del control de los recursos y de un poder transversal a todo el sistema de la universidad pública, aplicando, para ello, acciones que rayan en lo delincuencial. En tanto que lo acontecido en Tinguipaya, sin negar que hay un conflicto de límites latente, responde a la guerra interna que se libra en el régimen por la candidatura en las próximas elecciones generales. Porque si se tratase exclusivamente de diferencias territoriales, el asunto puede ocurrir en cualquier momento. La presencia de Choquehuanca, puso de manifiesto los fuertes resentimientos políticos entre facciones del régimen.

Este estado de ánimo, de recíprocas animadversiones y animosidades entre operadores del régimen se proyecta también en la administración gubernamental; si bien no se ha llegado a los tiros, el ambiente está de miedo y el caso de Monsieur Bobaryn –a quien no le alcanza para ser personaje flaubertiano, pero se ganó algunos editoriales- es emblemático.

Al exviceministro, de quien se dice que responde a la corriente del Vice, le costó el puesto su posición crítica al cocalero Morales Ayma y a sus valedores, a quienes reprochó su actitud pusilánime durante los acontecimientos de noviembre de 2019 –renuncias, huida, asilo- mientras otros bobarines se enfrentaban al gobierno constitucional de la señora Áñez.

Apuntando particularmente a Morales Ayma, había señalado que éste “no es el MAS”, lo que colmó la paciencia del jefazo quien le torció el brazo al Presidente y colocó a un viejo perro de caza en lugar del “traidor”, “vocero de la derecha”, “malagradecido”, Monsieur Bobaryn. El parlamentario Cuéllar y la dirigente de las “interculturales” están resistiendo la arremetida del intolerante y de sus fieles quiltros, pero el tono de las amenazas está subiendo en intensidad.

Todo ello con un telón de fondo de narcotráfico, corrupción, violencia y decadencia.


miércoles, 4 de mayo de 2022

El largo y tortuoso camino a las autonomías

 


Hace 14 años, el 4 de mayo de 2018, desafiando a un poder ultracentralista, Santa Cruz daba el puntapié inicial de la conquista de las autonomías en Bolivia, prendiendo la chispa para que, luego, la entonces llamada “media luna” se replicara la acción. Todo de manera pacífica y democrática. Nadie imaginó, como veremos más adelante, que un derrotado y enfurecido régimen urdiría un plan para escarmentar a los promotores de semejante osadía.

Probablemente los y las jóvenes que hoy rondan por los 25 años –entonces tenían entre 10 y 11- no conozcan la magnitud de la gesta autonomista; asimismo, por el tiempo transcurrido y la serie de acontecimientos ocurridos posteriormente –las marchas por el TIPNIS, los triunfos del “nulo” en las “elecciones judiciales”, el triunfo ciudadano en el 21F, el fraude electoral, el vacío de poder y la sucesión constitucional; más frescos en la memoria- es posible que se hubiera desvanecido de la memoria, por lo que es pertinente retrotraer los hechos.

Aquella fecha, se realizó el referéndum de carácter departamental que abrió las puertas para la posterior puesta en marcha de las autonomías en nuestro país, tras una demanda de larga data, sobre todo en el oriente, por mayores niveles de descentralización. Como parte de su oferta electoral con la que ganó las elecciones en 2005 –aunque en “letra chica”, al no ser su principal oferta, aunque seguramente le significó votos en dicha zona- el MAS se subió al carro de las autonomías. Apenas instalado el régimen, sin embargo, prácticamente actuó en contra de dicha demanda y acentuó su pulsión centralista.

En el marco del proceso constituyente y ante el riesgo de que el régimen masista las archivara, los departamentos de la región mencionada, encabezados por Santa Cruz se autoconvocaron a sendas consultas de aprobación o rechazo a proyectos de estatutos autonómicos. En Santa Cruz, el “sí” se impuso con el 85.6% de los votos. Por cierto, el Gobierno central las declaró ilegales e inició una serie de represalias, sobre todo contra Santa Cruz. Pero la demanda se expandió a todo el país y, muy a su pesar, el MAS aceptó la inclusión de las autonomías departamentales en el proyecto de Constitución que evacuó en La Paz, la comisión multipartidaria, aunque con un matiz para aminorar su impacto y la sensación de derrota: la introducción de otros dos niveles de autonomías, la regional y la indígena –la municipal ya se encontraba en plena aplicación-.

Como se dijo, el régimen declaró ilegales las consultas; pero no se quedó en ello. De manera ruin, urdió un relato –el del “separatismo” (ciertamente había voces estridentes, pero aisladas, en tal sentido; también abonó a la magnificación del cuento un lapsus del entonces Prefecto de Cochabamba, Manfred Reyesvilla, hoy alcalde de su ciudad capital)- y desarrolló un plan que le permitiese intervenir militarmente el departamento de Santa Cruz –famosa es la frase del entonces Vicepresidente, García Linera, sobre la “derrota militar cruceña-, cuyo episodio más cruento fue la ejecución extrajudicial (asesinato) de mercenarios que utilizó para su propósito. Luego vinieron detenciones, prisión y exilios por decenas. Ese fue el precio de la osadía.

A estas alturas, las autonomías departamentales y municipales, pese al permanente boicot del gobierno central cuando no están alineadas al régimen, son el único mecanismo de contrapeso a los afanes totalitarios de éste. La tarea pendiente sigue siendo el fortalecerlas, aunque el camino parezca campo minado.

Sin complejos de tipo alguno, reivindico aquel M4 de 2008.


jueves, 28 de abril de 2022

Eternamente Yolanda

 


Una callada emoción le hizo suspirar: “¿Y quién, cuando yo muera, consolará el paisaje…?” (Bajo el oscuro sol, Yolanda Bedregal).

György Faludy, poeta y traductor húngaro canadiense fallecido en 2006, decidió, según su propia declaración, dedicarse a las letras cuando tenía siete años. Consultado por Mihaly Csikszentmihalyi sobre esta su determinación, el vate respondió “porque tenía miedo a morir” explicando que “crear modelos con palabras, modelos que por su verdad y belleza tenían la posibilidad de sobrevivir más allá que el cuerpo”. Faludy selló la respuesta con “fue un acto de desafío y esperanza que dio sentido a mi vida durante los siguientes setenta y tres años” –al momento de realizarse la entrevista que le hizo Csikszentmihalyi para su libro sobre el fluir de la creatividad-.

Entrevistada por Kathy S. Leonard en 1998, la escritora boliviana Yolanda Bedregal, fallecida en 1999, da luces sobres sus primeros pasos en las letras: “Para mí, la literatura era la vida misma, como jugar, comer, dormir… En mi casa se hablaba de libros, de giros idiomáticos, de gramática, con amor” y, en otro pasaje, “…a veces se escribe por dar testimonio y otras para borrar las cicatrices”.

Tuve acceso a la entrevista de Leonard, autora estadounidense, no en la publicación original de la misma sino a través de su inclusión en el libro conmemorativo de los cincuenta años de Bajo el oscuro sol, una colección de textos alrededor de la obra presentada en marzo por la carrera de Literatura de la UMSA, dentro de la serie “La biblioteca del zorro Antonio” cuya coordinadora es la Doctora Ana Rebeca Prada.

La edición del volumen fue confiada a la Mgr. Fátima Lazarte, quien logró reunir una apreciable cantidad –y calidad- de firmas, lo que le otorga un apreciable valor como obra referencial de la metatextualidad en torno a Bajo el oscuro sol. Estructuralmente está compuesta en cuatro secciones (sin contar la Presentación, a cargo de la coordinadora, ni la Introducción, de la editora): I) Diálogos sobre Yolanda Bedregal; II) Nuevos acercamientos críticos; III) Crítica fundamental; y IV) Memoria gráfica.

Una particularidad de su lectura, al menos en mi experiencia, es que no es necesario seguir dicho orden –los ojos se van, en primera instancia, directamente a la cuarta sección-; es más, los textos de las secciones segunda y tercera, pueden leerse de manera aleatoria, inclusive, sin que haya pérdida alguna. En “Crítica fundamental” se encuentra la cuasi totalidad del estado del arte sobre la novela homenajeada, algunos de cuyos artículos fueron “aggiornados” para esta edición, mientras que en “Nuevos acercamientos críticos” están los artículos específicamente escritos para la ocasión. Más adelante diremos algo sobre la primera y la última, puesto que la médula del contenido se encuentra entre ambas.

La complejidad de Bajo el oscuro sol posibilita una gama de posibles entradas y de lugares desde dónde abordar su lectura. Así pues, los críticos y las críticas, entre los cuales se encuentran bolivianos residentes en el país, bolivianos residentes en el exterior y extranjeros –la mencionada Kathy S. Leonard, por ejemplo, aunque la entrevista referida está en la primera sección- la desentrañan desde lo femenino, desde lo político, desde lo policial, desde la herida, desde el fantasma, desde la muerte, etc. En algunos textos, predomina alguna de estas entradas; en otros se perciben más panorámicas, aunque con ciertos énfasis. Está presente también el abordaje puramente literario, preocupado el asunto de la creación, donde los intertextos abundan y enriquecen la interpretación, aun complejizándola más.

Los textos de Gaby Vallejo, quien enfatiza en que Bajo el oscuro sol tiene la estructura de “una novela dentro de otra novela”; de Willy Óscar Muñoz, que la ubica como “una metaficción, la ficción de una ficción”, cuyo fundamento teórico sería “la lectura, la interpretación y la generación textual”; de Débora Zamora Alcázar, quien hace dialogar esta obra con las de Unamuno y Bioy Cáceres, sostiene que “Bedregal apunta a la literatura y al problema del arte”; de Rodrigo Urquiola, quien cataloga a la escritura como “el último refugio”, son, a mi parecer, los más próximos la literatura y a las teorías de la lectura.

El artículo de Leonardo García Pabón, mencionado en buena parte de otros, da pie a su ampliación y a mayores aportes en los textos de Ana Rebeca Prada y Christian Quenta Herrera –los vincula el tema de la herida, aunque, por sí solos, cada uno explora sus propias vetas-. El primero apunta que “Así, la vida de la protagonista de Bajo el oscuro sol está marcada por una doble violencia: la del Estado autoritario contra la vida de los ciudadanos y la del sistema social patriarcal contra la mujer”, la segunda nos hable de “los cuatro silenciamientos” a los que está sometida, y el tercero sentencia que “el signo de la herida en Bajo el oscuro sol crea una poética de la imagen fantasma”.

Los aportes más políticos están  a cargo de Rosario Aquim Chávez y Virginia Ayllón; aquella desde la categoría de la colonialidad de género propuesta por María Lugones: “Bedregal atisba en su novela, precisamente, que las condiciones de existencia y desarrollo de hombres y mujeres siempre han sido diferentes”, ésta, contextualizando la situación: “…puede conjeturarse que el hecho político en el que muere Loreto sea cualquiera de los golpes de Estado –a los que curiosa y popularmente se los engloba en la palabra “revolución”-.

Fabiola Morales Franco y Alejandra Echazú Conitzer ahondan en la relación maternidad-muerte. Morales, en su rodeo a la tragedia griega, dice “La vida de Loreto queda entonces marcada ya no por el amor incestuoso, ni por la lucha social, ni por la escritura prodigiosa sino por la maternidad interrumpida, el hijo deseado convertido en monstruoso desenlace”; Echazú señala que “La escritura se convierte para en su proyecto de maternidad, pero éste también se trunca por la bala perdida: muere la madre y calla la palabra”.

Una lectura distinta es la que brinda Rosario Barahona Michel, asociando la figura de Loreto a la de la heroína, en concreto a la de Juana Azurduy, apoyada en otras figuras, entre ficticias e históricas: “Loreto es una heroína callada pero alborotadora”.

Desde una mirada exterior, el italiano Fabrizio Catalano y el chileno Enrique Riobó Pezoa dan cuenta muy diferente de su acercamiento a la obra. El primero, ensaya una especie de divagación no tanto centrada en la obra misma como en la figura de Bedregal: “Existe una notable diferencia entre Bedregal y estas últimas dos pintoras (Remedios Varo y Leonora Carrington): ellas casi no fueron tocadas por el imaginario precolombino, mientras que nuestra escritora está impregnada por impulsos y atracciones indigenistas o mágicas”; Para Riobó, en la línea de la búsqueda –frustrada debido a tres condiciones- “El arrojo de Loreto en la búsqueda del enigma fue tal que le provocó la muerte”.

A modo de cierre, mencionamos un entrañable álbum fotográfico (una de las fotos me remite a un acontecimiento en el que estuve presente) y el comienzo, paradójicamente, del libro, con entrañables testimonios de Mario Frías Infante, Mariano Baptista Gumucio, Rosángela Conitzer y Agustín Echalar Ascarrunz.

Bajo el oscuro sol, ¿trata sobre la muerte o sobre la creación? La respuesta está en el propio oxímoron del título.

(*) El autor agradece a Pablo Milanés por lo entrañable del título prestado.

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Ficha técnica

Nombre del libro: Bajo el oscuro sol de Yolanda Bedregal – 50 años

Producción: Carrera de Literatura (UMSA) para la Colección La Biblioteca del Zorro Antonio

Coordinadora: Dra. Ana Rebeca Prada

Editora invitada: Mgr. Fátima Lazarte

Editorial: 3 600

Año: 2021, La Paz, Bolivia

Firmas:

Mario Frías Infante, Mariano Baptista Gumucio, Rosángela Conitzer (entrevistados por Fátima Lazarte), Agustín Echalar Ascarrunz, Kathy S. Leonard, Rosario Aquim Chávez, Rosario Barahona Michel, Fabrizio Catalano, Alejandra Echazú Conitzer, Virginia Ayllón, Fabiola Morales Franco, Enrique Riobó Pezoa, Débora Zamora Alcázar, Gaby Vallejo, Ana Rebeca Prada M., Leonardo García Pabón, Willy Óscar Muñoz , Christian Quenta Herrera, Rodrigo Urquiola Flores.