“Ahora en 1994, mitad
leyenda, mitad realidad concreta, los Rolling Stones continúan cautivando
auditorios y vendiendo discos. La gira actual es una mezcla de alta técnica,
viejas y modernas canciones y tiene una parafernalia logística de última
tecnología que ocupa más de doscientas personas”.
En tales términos, el
diplomático, ya fallecido, Agustín Saavedra Weise, se refería al grupo más
longevo en actividad entonces (1994). Haciendo una excepción a las temáticas
que abordaba en su columna, el embajador destinaba su espacio periodístico a
ensalzar a una banda de rock, algo que a muchos podría parecerle un
desperdicio, una ligereza impropia de un intelectual.
Más de veinte años
después, Saavedra podría publicar el mismo contenido y nadie pondría en duda su
actualidad. El hecho es que mañana, 10 de julio de 2026, los Rolling Stones
publicarán su nuevo álbum, adelantando una probable gira; el 12, celebran su
sexagésimo cuarto aniversario -tomando como punto partida su primera actuación
documentada con ese nombre, aunque ya llevaban como dos años tocando y probando
otros nombres-, y, por si fuera poco, el 26, Mick Jagger cumplirá 83 años, en
gran estado físico y en pleno uso de sus facultades mentales y artísticas. Considerando
la volatilidad del negocio musical y el estilo de vida que se les atribuye a
algunos de sus exponentes, estos guarismos son, en sí mismos, récords
absolutos.
Ya en 1994 podía
considerarse como una anomalía que “esos viejos” se atrevieran a emprender
giras tan desgastantes -que ya no necesitaban hacerlas por necesidad económica-.
La que refiere Saavedra es la que siguió a la publicación del álbum “Voodoo
Lounge”, de la que yo mismo fui parte del público asistente en su tramo
sudamericano -Santiago de Chile, 1995-.
El álbum que verá la luz
mañana se llama “Foreign Tongues” y sucede a “Hackney Diamonds”, editado hace
tres años y ganador de varios reconocimientos, entre ellos un “Grammy”.
Ocurre que, desde hace
unas cuatro décadas, la entidad llamada Rolling Stones ha trascendido de ser
solo una “band” a convertirse en “brand”; es decir que conserva su carácter de
banda mientras se gestiona como marca.
La marca abarca una serie
de negocios conexos que convergen en la música y la larga historia del grupo.
Nada queda al azar -lo hemos visto durante la campaña promocional del álbum en
cuestión-.
Una historia que atraviesa
siete décadas en las que el mundo ha soportado guerras, desastres naturales,
cambios tecnológicos, cambios políticos: Vietnam, Guerra del Golfo, el
conflicto permanente en medio oriente, más recientemente la Guerra de Rusia
contra Ucrania; las transmisiones vía satélite, la llegada a la luna, el
internet y las redes sociales, los discos compactos, los dvd, Spotify, la
inteligencia artificial; la caída del muro de Berlín, diecisiete mundiales de
fútbol, incluido el actual…
Y acá están estos veteranos
dando batalla. La huella que dejan en la cultura, más allá de la marca
comercial, es indeleble.
Bienvenido, “Foreign
Tongues”.

