miércoles, 24 de agosto de 2022

...y nació muerta

 


Hagamos memoria.

El señor Morales Ayma ganó inobjetablemente la elección de diciembre de 2005 y asumió la Presidencia el 22 de enero de 2006. En 2009, luego de un largo proceso que comenzó con la elección de constituyentes, en julio de 2006, se promulgó la CPE vigente que en su artículo 168 establece que se puede acceder a la reelección consecutiva por una vez. Para posibilitar, en las negociaciones previas, la viabilidad del texto, el propio Morales Ayma aseveró que “resignaba” una reelección probable –considerando el periodo 2006-2010 como el primero a objeto de su aplicación-. Hasta ahí, todo bien: Morales ganó la siguiente elección sin problema; todo legal.

Pero en 2013, el régimen, por medio del entonces Vicepresidente, interpone un recurso ante el Tribunal Constitucional, a sabiendas que éste ya estaba cooptado, y sin mayor empacho, el TCP emite una resolución en la que dictamina que el primer periodo de Morales Ayma no se contabiliza con miras a una hipotética reelección, habilitándolo así para las elecciones de 2015, no obstante lo anotado anteriormente y, entre otros datos, la emisión de una serie postal conmemorativa del segundo periodo presidencial éste –conservo imágenes de un par de estampilla con tal motivo-. Flagrante transgresión a la Carta Magna y a la palabra empeñada.

Nuevamente electo luego del favor recibido del TCP, a poco de haberse posesionado otra vez el mismo individuo, la maquinaria de régimen comenzó a urdir una estratagema para forzar, esta vez de manera indefinida, la reelección del caballero. Y no se le ocurrió mejor idea que convocar a un referéndum para tal efecto; referéndum que perdió –El susodicho había indicado que si esto ocurría se retiraba a su chaco, quinceañera incluida-.

Mientras Bolivia celebraba el triunfo del “NO”, las eminencias grises del régimen buscaban la fórmula para burlarse de la voluntad de la ciudadanía. Y al no encontrarla, la inventaron: sacaron de la galera una disparatada interpretación de la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José) alegando que la reelección indefinida es un derecho humano y, por tanto, Morales Ayma podía repostularse ad infinitum. Por segunda vez, el TCP, sin tener la competencia para ello, emitió una resolución en favor de tal aberrante argumento. Con lo que el beneficiario de la misma se habilitó a las elecciones de 2019. Fraude, renuncias, huida, violencia dirigida desde afuera, amenaza de no provisión de alimentos a las ciudades y sucesión constitucional siguieron al penúltimo intento de Morales Ayma de permanecer en el poder.

El más reciente -¿último?- lo estamos viviendo estos días, aunque en condiciones bastante distintas a las de los anteriores. Si bien el personaje conserva lealtades en distintas instancias, quien tiene la firma de la chequera del Estado es otro y solo con la plata de la región que aprovisiona al narcotráfico no alcanza para levantar la maltrecha imagen del cocalero.

Uno se pregunta si la presentación de la candidatura del hombre fue un error de timing, un globo de ensayo, una simple chacreada política –o todo esto en uno- El punto es que el propio señor del Chapare tuvo que salir a desautorizarla. Imagino que, de haber tenido mejor acogida, estaría confirmándola.

Pensando en las elecciones judiciales de 2023 (perverso mecanismo) esta vez será Arce Catacora quien pondrá a “su gente” que ya en funciones, llegado el momento, podría procesar a su mentor. Sería una gran paradoja.

Por todo lo expuesto, me atrevo a decir que la candidatura de Juan Evo Morales Ayma para las elecciones de 2025 nació muerta, luego de un aborto séptico.


miércoles, 10 de agosto de 2022

Choquehuanca, el delirante

 


                                                                           
                                                                            Viñeta: El Día

Si hace dieciséis y medio años –tiempo que, con un breve lapso debido a la sucesión constitucional de 2019 y una beca internacional como Secretario General de la ALBA, lleva en el poder la persona sobre la que versamos en esta ocasión- nos pudo haber parecido que las sandeces que se despachaba el entonces Canciller, David Choquehuanca Céspedes, eran fruto de un pintoresquismo algo naif, acciones y declaraciones posteriores del susodicho dan cuenta de una suerte de extravío mental del sujeto en cuestión, producto de su manifiesta ignorancia, imagino, lo que valida aquello de “no hay cosa peor que un ignorante con poder”. También se comprueba que demasiado tiempo consecutivo en el ejercicio del poder ocasiona una enajenación de la que difícilmente se retorna.

No voy a repetir sus “clásicos” por ser ampliamente divulgados y ser siempre objeto de perplejidad, por decir lo menos, pero lo del reloj “a la inversa” que aún se erige en el Palacio Legislativo pinta de cuerpo al Vice. Como un legado “retrógrado”, la obsesión del segundo de a bordo por un supuesto pasado de miel y rosas por estas tierras tiene un carácter enfermizo. ¿Es o se hace?, habría que indagar, porque la historia desmiente las versiones idealizadas de las civilizaciones prehispánicas que poblaron esta parte del mundo. El solo hecho de la relativa facilidad con la que los conquistadores se impusieron sobre los imperios locales dice mucho del estado de descomposición interna en el que éstos se encontraban.

Como ocurrió con las Tablas de la Ley mosaica –si no había asesinatos, no hubiese sido necesario el “no matarás”, si no se cometía adulterio, no hubiese sido necesario el “no desearás a la mujer de tu prójimo”, y así…- admoniciones morales como “ama sua, ama q’ella, ama llula” se dictaron precisamente porque la gente robaba, mentía y “flojeaba”. Y, la lucha por el poder, con el agravante de ser entre consanguíneos, se tornó encarnizada.

En ese afán, don David ahora carga contra dos de los más grandes logros de la humanidad: la democracia y la educación, a las que, “de taquito”, agrega a las redes sociales, la comunicación abierta y la big data, entre otras florituras.

Sobre la democracia, el aprendiz de brujo se ufana de ponerle los santos óleos, o como se llame en su “cosmovisión”. ¡Cuántos, antes de él, hicieron lo propio y la democracia salió airosa de tales embates! Generosa como es, permite que quienes la denuestan lo sigan haciendo porque la libertad de expresión, consustancial a ella, así lo señala.

Nada nuevo, por cierto. Entre los registros que conservo está una publicación de un tal José Daniel Llorenti, “guerreri digital”: “Yo no soy demócrata, nunca lo fui, me parece falso decirse tal…”. O el abogado patrocinador de Lidya Patty, Nina: “El término de democracia es un término obsoleto que ya hemos superado”.

En cuanto a la educación, ya es archiconocida la postura de Choquehuanca sobre la lectura; más reciente es su recomendación a los jóvenes de no formarse en las universidades: “No es necesario ir a la universidad, porque en las universidades no te van a enseñar en lo que va a despertar a nuestros jóvenes, no les conviene” ha espetado. Claro, para ser narco como la escolar que anhela serlo, no es necesario cursar estudios superiores.

Hace dos siglos, la educación era un privilegio de hijos de familias acomodadas; luego se extendió como fenómeno promotor de movilidad social al conjunto de la colectividad. ¿Se opone a esto último el aludido?

Lo que realmente ocurre es que, en términos concretos, el etnonacionalista que se presenta como “El último Inca” es un (in)digno representante del fascismo del siglo XXI.


miércoles, 27 de julio de 2022

"Censibilidades"

 


El primer censo de la era democrática se lo hizo en 1992 y aunque la convención técnica recomienda hacerlos cada diez años, el siguiente ocurrió en 2001 –en alarde de eficacia, podría decirse-. Correspondía, entonces, hacer el próximo en 2011, pero fue postergado hasta 2012, con lo que quedamos “empates” en el “timing” censal.

Hasta hace unas semanas, el Gobierno se mostraba irreductible en su posición de efectuar nuevo censo este año cuando, a todas luces, estaba claro que quedaban varios asuntos pendientes de ejecución para su verificativo. Aunque el propio Ministerio de Planificación aseguraba tener un avance de aproximadamente 90% en la preparación del censo, la realidad lo desmentía y aconsejaba una prudente –repito, prudente- postergación hasta resolverlos.

¿Qué quiere decir prudente, en este caso? Pues no más de un año, entre seis y ocho meses en lo posible. Con el antecedente de 2011-2012, puede decirse que el MAS es lerdo en la planificación censal.

Y de pronto, el agente que decía que faltaba nada para efectuarlo, decide, en “consulta” con el Consejo Nacional de Autonomías, en ausencia del Gobernador de Santa Cruz, patearlo hasta 2024, lo que ha generado entendibles “censibilidades”, cuya primera manifestación ha sido un contundente paro en el departamento más extenso del país.

En casos como los de un censo ni las prisas (el de 2001 es una muestra de ello y lo argumentaré luego) ni las tardanzas (la etapa post censal de 2012 fue desastrosa) son buenas consejeras. Para el caso presente, el justo medio, es decir 2023, sería lo adecuado. Lejos del tira y afloja entre el Gobierno central y algunos gobiernos autónomos, la serena palabra del expresidente Paz Zamora va en tal sentido.

En febrero de 2010 escribí una columna titulada “Censo 2011” –que, como ya lo mencioné, acabó siendo en 2012- que comenzaba rememorando guarismos poblacionales del Potosí colonial, registrados en la crónica de Arzans de Orsúa y Vela, a quien denominé “estadístico” de la época. Transcribo algo de lo dicho entonces.

Casi de entrada (1545) nos brinda una estimación de la cantidad de gente que lo poblaba en ese momento: "Por septiembre de ese año, habiendo en Potosí más de 170 españoles y 3.000 indios comenzaron la fundación de la Villa, el capitán Villarroel, los dos Contentos (?) y Santardia" Ya para 1547 habla de "14.000 almas", -lo que en términos actuales llamaríamos "explosión demográfica"-, en 1611 ya mediante un empadronamiento –un censo– hecho "con cuidado y distinción" se contabilizó 160.000 almas. La última estimación hecha en el libro es la de 1701: "Se vieron en la plaza de Potosí más de 2 millones". Así de descomunal.

Un censo debe ser bien hecho y, lamentablemente, el último realizado en Bolivia, en 2001, no lo fue y es el causante del gran equívoco sobre el que se ha desarrollado un imaginario también cuestionable y una ideología aún más perniciosa: de aquel entonces data la idea de que Bolivia es mayoritariamente indígena (62% de autoidentificación étnica) gracias a una pregunta que no ofrecía la opción "mestizo(a)"

“El censo 2011, bien hecho, puede resolver tal controversia más, temo que al Gobierno no le haga mucha gracia un dato que pondría en entredicho la base de sustento de su discurso”.

Esta, la de 2023, es una oportunidad de oro para hacer un censo decente –el del 92 sigue siendo el mejor hecho hasta el momento, no obstante no contar con las facilidades tecnológicas de las que se dispone ahora-. Pero parece que al régimen no le interesa la decencia.


miércoles, 13 de julio de 2022

Va fan culo

 


De manera análoga a la forma de instrumentalizar las instancias estatales con la que los regímenes de Nicaragua y Venezuela socavaron la democracia, el de la corporación azulada no duda en cometer groseras torpezas en tal afán, aunque luego quede muy mal parado.

Así viene ocurriendo con las actuaciones judiciales en torno a lo que el régimen denomina “golpe de estado” en la medida en que mientras más testimonios afloran, va quedando más claro que tal cosa solo es fruto de la sed de venganza del señor Morales Ayma y de sus adláteres por no haber podido salirse con la suya –generar un vacío de poder en noviembre de 2019, lo que hubiese sumido al país en un caos de colosales proporciones- e intentar retomar el poder por otras vías –“guerra civil”, por ejemplo-. La sensatez de un grupo de líderes e instituciones de alto prestigio condujo a la sucesión constitucional que llevó a la pacificación y a elecciones, producto de las cuales el señor Arce Catacora es presidente de Bolivia.

Las revelaciones de algunos de los actores del proceso de reconducción institucional, particularmente las del expresidente Quiroga, ante la dejación del cargo presidencial y las sucesivas renuncias de personajes que, por instrucciones del jefazo, no asumieron el lugar que les correspondía, produjeron lo que bien se dio en llamar un “efecto búmeran”, producto del cual las tensiones dentro de la corporación se intensificaron. La insostenible versión del régimen se puede resumir, a estas alturas, así: Una vocinglera exdiputada que votó por la ampliación del mandato del Congreso, se la pasa despotricando contra todo aquel que no acata sus “instrucciones”, como lo hicieron en el caso de la expresidenta constitucional Áñez, expidiendo una sentencia al margen de todo debido proceso.

El más reciente exabrupto persecutorio que el régimen ha cometido es el absurdo proceso por “homicidio culposo” a través de un particular que alega parentesco con el presidente del Colegio Médico, Luis Larrea. El propio denunciante admitió que desde hace quince años no tenía contacto con el padre del acusado. Un rapto de vergüenza debió haber sentido la jueza al conocer el infame caso que dispuso la libertad pura y simple del aprehendido. En el interín, se filtró un audio en el que se escucha presuntamente al ministro de Salud instruyendo montar casos contra el gremio médico. Mientras tanto, la atención en salud de la población se encuentra en deplorable situación.

Hace una semana, durante la conferencia que brindó el Secretario General de la Juventud Socialista Internacional (IUSY), Ricard Torrel i Blanquet, en el marco de la Cátedra “Nelson Mandela”, le hice una pregunta a propósito del deplorable rol que viene desempeñando el exjefe de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero quien anda en afanes de legitimar las autocracias latinoamericanas como las mencionadas al comienzo de esta columna –hace poco estuvo en nuestro país, en plan de zalamería con Morales Ayma-.

El moderador, Julio Aliaga Lairana, leyó mi pregunta y el expositor, a su vez, le preguntó si podía responderla en italiano, a lo que el primero comentó “no sé si se entenderá, pero adelante”. Enseguida, Torrel soltó la interjección “Va fan culo” que, según el caso, tiene más de una equivalente en castellano; quizás la más aproximada al presente sea “que se joda”, para luego lamentar que, a pesar de ser su amigo, no puede admitir el extravío en que se encuentra el aludido.

Dicho esto, me permito dedicar el título de esta columna a quienes, desde el poder, quieren minar la democracia y sus instituciones. Ya les han infligido enorme daño y ya viene siendo tiempo de recuperarlas.


viernes, 1 de julio de 2022

Sesenstones

 


Comienza julio y hay asuntos candentes de los que ocuparse. Mi dilema es si me refiero a alguno de ellos o, para no hacerlo a posteriori, dejar pasar la oportunidad de escribir una de esas columnas que se publican cada diez años –aunque dudo de que en 2032 lo vuelva a hacer, no por mí, sino por ellos-. Así es que he optado por celebrar antes que por cuestionar.

Si bien ya llevaban algunos meses abriéndose cancha en la escena musical londinense, la historia, que remite a evidencias y no a supuestos, signa el 12 de julio de 1962, en el Marquee Club de Londres, como la primera presentación oficial de los Rolling Stones en público. Hay un afiche que así lo documenta. En tal fecha de este año, habrán transcurrido sesenta años, ¡seis décadas!, desde entonces.

Podría pensarse que un homenaje o cualquier manifestación de conmemoración del aniversario del grupo debería tener un tono de “aquellos buenos tiempos pasados” o de irremisible nostalgia. Pero no; por si usted no está al tanto, la banda se encuentra a poco de terminar una gira por Europa –en todos los escenarios a tope de aforo- solo interrumpida porque Mick Jagger contrajo COVID-19, pero se repuso rápidamente y la maquinaria Stone volvió a rodar. Se dice, a manera de chanza, que el alza de los tipos de interés en Suiza, cosa que no ocurría desde 2007, se debió a la cancelación de su concierto en Berna, casualmente por la misma fecha.

Celebrar a los Sesenstones es hacerlo en tiempo presente. No tienen la menor intención de jubilarse –les sobra dinero para “disfrutar” de la vida- porque no la entienden sin hacer lo que aman y, de paso, hay un mercado insaciable por su show. El célebre libro “Principios de Economía” de Gregory Mankiw dedica, al comienzo de la obra, un pequeño apartado al fenómeno: “El hecho de que Mick Jagger estudiara en la Escuela de Economía de Londres (London School of Economics) quizá no le ayudó a cantar mejor, pero probablemente sí le sirvió al momento de invertir la gran cantidad de dinero que ha ganado durante su carrera como cantante de rock”, seguido de “Cuando en 2005 le preguntaron al exestudiante de economía, Mick Jagger, por qué los Rolling Stones iban a salir de gira otra vez, contestó: ‘Oferta y demanda’. Keith Richards agregó: ‘Si la demanda está ahí, nosotros ponemos la oferta’”.

En este largo camino han ido desapareciendo piedras –Brian Jones, en 1969, y Charlie Watts, el 2021, por fallecimiento; Mick Taylor, sustituto de aquel, en 1975 y Bill Wyman, en 1994, por decisión personal de dejar la banda- pero la historia continuó porque el núcleo Jagger-Richards (con la inestimable fuerza de Ron Wood, firme desde 1976) no se rompió, aunque hubo temporadas muy conflictivas en la relación. Suelo decir que, a diferencia de los Beatles, los Rolling Stones fueron más grandes que sus problemas y así parece que será hasta que Dios -o el diablo- lo permita.

Llegar a los 60 como grupo –en inglés se dice “band” y se suele jugar con el similar “brand” (marca) para remarcar el carácter empresarial del mismo- es de una singularidad casi milagrosa, máxime tratándose de un colectivo que tuvo una época de excesos, particularmente Keith Richards, quien en diciembre cumplirá 79, mientras que su yunta, Jagger, lo hará justamente este mes, el 26.

Casi no hablé de su música, ¿verdad? Es que sobre eso hay infinidad de material. Lo que puedo señalar es que, en su amplísimo reportorio creativo tiene temas para todo estado de ánimo y casi sobre cualquier asunto que a uno se le ocurra. Lo más reciente de ellos es una especie de himno de los tiempos de pandemia: “Living in a ghost town” (viviendo en una ciudad fantasma).

¡Larga vida a los Rolling Stones!.


miércoles, 15 de junio de 2022

Diez Áñez para Moral-less

 



Mientras que en lo político pueden darse diversas versiones de una situación, incluso antojadizas que, a fuerza de repetirse, acaban por ser tomadas como válidas por la población, lo jurídico debe ceñirse a la veracidad de los hechos de la forma más objetiva posible. Cuando lo político interfiere con lo jurídico no hay condiciones para el debido proceso en términos ordinarios, ergo, cualquier acto en tales términos tiene la solidez de un bolo de coca. Hay juicios políticos, desde luego, los cuales se sustancian en juicios de responsabilidades, lejos de los estrados de la justicia ordinaria, en el Congreso. En un Estado de Derecho, la caracterización de una u otra vía está claramente asumida y no hay eso de “como no hay mayoría calificada (2/3) para condenar a un sujeto, vamos por la vía ordinaria (o por la “justicia originaria”)”. Y, por lo visto, la intención no es juzgar; la intención es condenar, así sea por procedimientos torcidos.

Voy a enumerar una secuencia en diez momentos (uno por año de sentencia a la expresidenta constitucional Jeanine Áñez) que evidencia la inconsistencia de la caracterización (golpe de Estado), como la prosecución y el fallo infame que evacuó la “justicia” del régimen.

1)    Engolosinado con el poder, y ante la imposibilidad constitucional de postularse indefinidamente (ya había forzado su repostulación el anterior periodo) el Sr. Moral-less convoca a un referéndum para la modificación del artículo de la CPE que le impide hacerlo. Probablemente una senadora de apellido Áñez apenas se estaba acostumbrado al curul que consiguió con el voto de sus paisanos, seguramente los únicos que la conocían hasta entonces.

2)    El 21 de febrero de 2016, el Sr. Moral-less recibe un sopapo de parte de la ciudadanía que lo pone en su lugar. El derrotado por la historia había declarado que, si ello ocurría, se retiraría a su cato con su quinceañera. Como muchos, seguramente la desconocida senadora votó por el “NO”.

3)    Incumpliendo su compromiso, el Sr. Moral-less recurre a una patraña y consigue que el Tribunal Constitucional, que está a su servicio, sentencie que la reelección indefinida “es un derecho humano”. La aún ignota Áñez debió haber renegado como la mayoría de la ciudadanía que se sintió burlada por el régimen.

4)    Con la bendición del TC, el Sr. Moral-less se habilita para las elecciones de 2019. Mientras sigue su curso normal, el recuento de votos lleva indefectiblemente a una segunda vuelta, pero, una providencial interrupción de mismo cambia la tendencia y lo da por ganador en primera vuelta. La tal Áñez habrá sentido la misma indignación que la ciudadanía. Todavía pocos saben de su existencia.

5)    Iracunda por tanta burla –todo tiene un límite- la ciudadanía comienza a salir, pitita en mano, a defender su voto. Áñez aún no existe.

6)    Luego de 21 día de resistencia ciudadana, el Sr. Moral-less renuncia y por consigna, comienzan a hacerlo sus partidarios que se encuentran en la línea de sucesión para producir un vacío de poder. Curiosamente, el órgano oficial titula “Renuncia y desgobierno”, lo que grafica con precisión el momento. Como otros parlamentarios, Áñez se repliega a su región; a nadie le importa.

7)    Ante la situación, se sigue, ipso facto, dicha línea y “¿quién es esta señora?” y el país se entera de que había una segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores: Jeanine Áñez Cávez. ¡Quéste el golpe!

8)    Mientras degustaba un chivé, como dice Mario Cronembold, Áñez se entera de que le corresponde asumir la Presidencia y, valientemente, acepta conducir una transición que tiene por objeto la pacificación y la convocatoria a elecciones. El Sr. Moral-less, que había huido cobardemente, instruye incendiar el país.

9)    Ya en funciones, se consigue la pacificación y se convoca a elecciones, pero se comenten actos de corrupción (harina de otro costal), principalmente con los gases y los respiradores. Y Áñez comete el peor error: postularse para Presidente en las elecciones.

10)  En reunión partidaria, una vez retornado el régimen masista al Gobierno, el Sr. Moral-less instruye juicio ordinario y los jueces a su servicio emiten sentencia. Sobre la misma, algún rato haré otro decálogo.


miércoles, 1 de junio de 2022

El Gobierno y los ovnis


 

En mis años mozos se puso de moda una literatura que, con pretensiones científicas, versaba sobre fenómenos insólitos que, según los autores –algunos bajo seudónimos- que se ocupaban de ello, eran manifestaciones de dimensiones paralelas que en algún momento habían hecho contacto con la especie humana, cuando no del origen extraterrestre de ésta; por supuesto que estas suposiciones, pues de teoría no tienen nada, encendían la imaginación de ávidos lectores que tan pronto terminaban un libro esperaban ansiosamente el próximo para contar con mayores certezas sobre visitantes cósmicos que nos legaron tecnologías capaces de trasladar pesados bloques líticos, como si fuesen dulce de algodón, a enormes distancias del lugar de emplazamiento de construcciones colosales, por ejemplo. Curiosamente, la rueda tardaría algún tiempo en ser inventada.

El clásico del género fue “Recuerdos del futuro” del pseudoarqueólogo Erich von Däniken, seguido por sus epígonos que escribían sobre las pirámides y sobre las catedrales; en el borde del paroxismo, todo tema “exótico” era motivo de obras que ensayaban explicaciones estrambóticas, por lo anticientífico de las mismas, pero que gozaban de gran popularidad. ¡No había charla que no tocase estos asuntos!

Admito, no sin vergüenza, que leí buena parte de esos textos y aunque no se los puede tomar en serio, al menos derrochan imaginación y cierta curiosidad por lo “extraño”.

Escarbando en mi memoria, porque no pienso consultar dichos escritos, me parece que uno de esos supuestos –que evidentemente no consideran la sincronía de la existencia de unas con otras- era que las civilizaciones antiguas podían comunicarse entre ellas mediante “puertas dimensionales”. Hace poco, durante una visita a la Isla del Sol, un guía del lugar reiteró tal versión, e incluso nos introdujo a unas cámaras que, según su explicación, servían para tal cometido.

Pero, ¿a qué cuernos viene toda esta historia?, se preguntará usted. Y yo le respondo “pregúnteselo al ministro de Obras Públicas”, dado que nos ha venido con el cuento de que el aeropuerto de Copacabana está en pleno funcionamiento, y que el problema no es suyo, sino de las aerolíneas que no incluyen a la bahía en sus planes de vuelo. Cosas similares suceden con estadios emplazados en medio de la nada (“La FIFA no programa partidos ahí”, sería el argumento de su inutilización) o de cierto museo dedicado al culto de un sujeto endiosado por la propaganda (“No es una religión muy masiva aún”, podría argüir tal ministro).

Eso es lo que pasa cuando un Estado ha dispuesto de ingentes cantidades de recursos provenientes de las buenas cotizaciones (primario exportador) hace, suponiendo que aquellos nunca van a mermar y sin considerar la factibilidad de las obras, que acaban convirtiéndose en elefantes blancos. Llamativamente, el susodicho ha dicho que se va a seguir construyendo aeropuertos. Ojo, no estoy en contra de ampliar la infraestructura, de la naturaleza que sea; lo que no acepto es que se lo haga sin ton ni son.

Pero ya que andamos en estas, le sugiero al dignatario que se haga un circuito de “ovnódromos” de última generación a lo largo y ancho del país: en Sorata, en Tihuanacu, en Samaipata, en Porvenir, en el salar de Uyuni, en la Chiquitanía… Si ya el mundo nos envidia por nuestra exuberante economía, los astros se rendirán a nuestros pies por tan portentosas terminales cósmicas. Y si lo extraterrestres no las usan, será problema de ellos, no del Estado Plurinacional. Lo atractivo, eso sí, serán las siderales comisiones que llegarán desde Stonehenge pasando por el triángulo de las Bermudas.