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miércoles, 17 de abril de 2024

"No me voy a presentar"

 


“Cumplir y hacer cumplir las leyes” es parte del juramento que una alta autoridad escucha de parte de quien se lo toma al asumir el cargo –dignidad, se suele decir; de ahí lo de “dignatario de Estado”- que va a ejercer. El remate del juramento reza “…de lo contrario os lo demanden”, cosa que se suele olvidar en el camino, cuando la dignidad está por los suelos. “Sí, juro”, es la respuesta mecánica con la que concluye.

Sucede, más a menudo de lo que la ciudadanía supondría que, más allá de lo protocolar, tales términos no se corresponden con la gestión desempeñada por tal o cual autoridad, sobre todo por las de mayor rango: ni cumplen la ley, ni la hacen cumplir y no hay quien se los demande, es decir que les exijan hacerlo, bajo conminatoria en casos de contumacia.

Cuando la primera autoridad de un Estado acumula demasiado poder puede eludir tal compromiso haciéndose otorgar poderes extraordinarios cada vez más totalitaristas que inclusive pueden derivar en tiranía. También, evitando mayor trámite, puede optar por el cinismo y, al conjuro de “yo le meto nomás” hacer los que le viene en gana sin, en principio, responder por ello. Cuando ocurre esto último es porque el sujeto no asume que el poder es efímero y que algún día, luego de cometer un sinfín de fechorías mientras el poder lo inviste, la justicia obrará en consecuencia.

Una de las razones para intentar reelegirse indefinidamente, es que para cuando ese momento llegue, el tirano esté descansando seis metros bajo tierra. Al señor Evo Morales Ayma le falló tal estratagema y, una vez desbaratado su siniestro plan, tuvo que huir cobardemente. Tal parece que, finalmente, a dicho sujeto y a sus secuaces les ha llegado la hora de rendir cuentas en varios frentes.

Uno de ellos es de la reparación económica e inmaterial por los hechos acaecidos en el hotel “Las Américas” hace 15 años en los cuales la CIDH identificó ejecuciones extrajudiciales, tortura y otras acciones contrarias a los Derechos Humanos –a la ley, en buen romance-.

Resulta un tanto grotesco que ahora, en calidad de simple mortal, el expresidente exprese que no se va a presentar a una eventual citación judicial para defenderse de los cargos que pesan en su contra y de otros ex “dignatarios” involucrados en tales acontecimientos. En su fuero interno, Morales Ayma sabe que la tiene difícil puesto que consta su confesión ante Hugo Chávez en sentido de que dio la instrucción para ejecutar tal operativo –A confesión de parte, relevo de prueba-. Tampoco parece haber medido consecuencias al endosar a su examigo Álvaro García Linera la comisión de las violaciones cometida entonces por el hecho que él se encontraba fuera del país y su compinche estaba en ejercicio de la presidencia. Al hacerlo, está admitiendo que hubo tales extremos. Se está, de alguna manera, autoincriminando.

El personaje también muestra que piensa que sigue como mandamás incontestable y que puede eludir la ley a su antojo. También asegura que (esta vez) no va a escapar. ¿Alguien le cree?

Si yo fuera Sonia, pondría vigilancia 24/7 en las inmediaciones de la embajada de México para evitar un “Glas”. Y estoy seguro de que, si el cocalero logra ingresar al recinto diplomático, el gobierno, respetuoso del derecho internacional, no ingresará por la fuerza a la legación para llevárselo a Chonchocoro.

En fin, que esto comienza a ponerse bueno.


sábado, 5 de junio de 2021

La noble Amparo


 


No faltan temas para abordar en esta ocasión. El de calamidad que azota al país con uno de los índices de letalidad más altos de la región ante un, por lo menos, cuestionable manejo de la crisis sanitaria por parte del Gobierno, empecinado en monopolizar la adquisición y asignación de insumos, interfiriendo, incluso, en iniciativas de gobiernos locales; el de la detención del exministro Murillo en Estados Unidos bajo cargos de soborno y lavado de dinero que el Gobierno usa para cargarse de medallas y para forzar un vínculo –inexistente, por cierto- con lo que llama “golpe”; la insistencia del Gobierno en negar el grosero fraude de octubre de 2019, y otros asuntos dignos de mayor extensión.

Sin embargo, hay que elegir, y he optado por dedicar –justamente en tono de dedicatoria y homenaje- la presente entrega a un anuncio no menor dada su significación simbólica: la propuesta, cuya campaña se lanzó hy, 5 de junio, de postular a Amparo Carvajal al premio Nobel de la paz; noticia grata por donde se la vea.

Comienzo por los versos que Luis Rico hizo para ella: Tu vocecita pequeña/

Te hace decir palabras gigantes/Democracia, Derechos Humanos/Solidaridad, Mujer/Tu vocecita pequeña/Te hacer evitar el lenguaje del odio/Guerra, Dictadura, Muerte/Infanticidio, Dolor, Feminicidio/Tu vocecita pequeña/Te hace callar de modo prolongado/para escuchar las palabras:/Necesito, Ayuda, Justicia, Útil,/lo necesario para encontrar vida/Es posible que tengas/Que agrandar tu voz/cuando tengamos que aprender/las palabras gigantes,/las palabras evitadas,/las palabras calladas,/para escuchar tu grito necesario,/tu grito dicho con Coraje/en la cara de los nuevos dictadores. Un retrato poético que la pinta de cuerpo entero.

 

Hacia finales de 2018, Página Siete convocó a sus colaboradores a mencionar el nombre de quien consideraban el “personaje del año” de aquel año. Prácticamente por unanimidad, Amparo resultó la merecedora de tal honor. Recalco lo del año para que a nadie se le ocurra señalar que la postulación obedece a hechos más recientes, Carvajal lleva décadas en incansable actividad por la democracia y por los derechos humanos ¡Cuán insultante resultaría para ella la vez que un abusivo que se creía insustituible hizo declarar que la reelección indefinida es un derecho humano!

 

Aquella ocasión, el fallecido fotoperiodista Samy Schwartz, quien compartió con ella las jornadas de terror en las que el régimen del “insustituible” reprimió a los marchistas del TIPNIS, saludó a su amiga: “Es para mí un honor contar con la amistad de una de las personas que más admiro por su perseverancia y valentía en este planeta. Pasamos muchos momentos críticos, pero nunca mirando atrás. Amparo, tú eres un ángel en la Tierra. Te deseo salud y felicidad. Shalom”.

 

Amparo también estuvo presente reclamando el derecho de la mayoría ciudadana que voto contra la reelección en el referéndum del 21 de febrero de 2016. Su defensa de la democracia, le valió ser descalificada, amenazada y acosada por los autoritarios desde 1971 –vuelvo a señalar un año específico para, nuevamente, recalcar la larga data de su apostolado-. Fue figura clave para la liberación del médico Jhiery Fernández, víctima, entre otros, de quien ahora ostenta el cargo de juez. Igualmente, intercedió por la liberación de Franclin Gutiérrez, otra víctima del régimen autoritario pasado.

 

Sus buenas acciones podrían llenar cientos de páginas, como seguramente ocurrirá con los argumentos que el CONADE remitirá a la Academia, pero, aunque finalmente no obtenga el Nobel, nadie le quitará lo noble.