jueves, 29 de octubre de 2026

De listas y "listos"

 



Si bien ya van dos entregas que hasta el momento suman 40 nombres, en realidad se trata de una sola lista, ésta que el Departamento de Estado de EEUU ha divulgado, a título de medida administrativa, sobre el veto migratorio a ciertos ciudadanos bolivianos.

“¿Medida administrativa? ¡las winflas!” diría mi padre, que en paz descanse. Cada día, en casi todo el mundo, hay miles de personas a las que, por distintas razones, se les niega el visado para ingresar a Estados Unidos, y nadie fuera de su círculo próximo se entera de sus nombres.

Cuando se los hace públicos conllevan un mensaje más allá del meramente migratorio y cuando los nombres corresponden a las figuras públicas cuyos actos trascienden los límites del país de origen de los mencionados en tal lista para afectar la seguridad, en este caso vinculada al narcoterrorismo, del país emisor de aquella.

Dejando de lado los eufemismos -más allá de la propia lista, en comunicados más explícitos se alude a las razones de tal medida-, el combo lleva implícita una sentencia extraterritorial, un señalamiento de los implicados como criminales, en distintos grados de responsabilidad, desde peces gordos hasta los funcionales por ambiciones materiales.

Lleva también un misil teledirigido al gobierno del país de residencia de estos incómodos conciudadanos. Cuando se emitió la primera parte, lo asocié a una especie de “ayuda” que EEUU brindaba gentilmente al Presidente y a sus colaboradores para desviar el foco de atención sobre los mismos respecto al escándalo “Cerimedo-Beller” que toca incluso al entorno familiar del primer mandatario; una suerte de “spin control” que, evidentemente, atenuó momentáneamente tal acontecimiento. Incluso diría que cuando brotaba nuevamente, EEUU doblaba la apuesta lanzando la segunda parte.

Ahora que, profusión de audios mediante, el caso compite por los titulares, ¿triplicará USA la apuesta con una tercera parte? ¿qué nombres aparecerían esta vez?

Me he preguntado sobre que si no estallaba el caso “C-B”, El Departamento de Estado hubiese publicado la lista o se la hubiera guardado para un momento más “oportuno”.

El asunto es que, de manera paralela, aunque sincronizada, los dos relatos están en curso, aunque el gobierno se ha mostrado más diligente en responder al mensaje de la lista encerrando a una parte de los señalados, que en aclarar las implicaciones que el “Efecto Cerimedo” ha ocasionado en la estructura gubernamental.

Y, de paso, en lo que me toca -no piense mal, hablo de mi labor de columnista- ha resuelto la caracterización que del año hago al final de la gestión: 2026: “El año de las listas”.

No hay comentarios: