miércoles, 24 de enero de 2024

Estido plurifaccional

 


Los festejos por las “bodas de cristal” del artefacto de dominación política concebido y ejecutado por el régimen masista, no pudieron haber sido más patéticos.

El ala tilinesca, dueña de la plaza, montó un mitin proselitista con las consabidas consignas repetidas hasta la borrachera –literal- aunque esta vez los dardos no apuntaron a la expresidenta constitucional, Jeanine Áñez, quien hasta hace un año era señalada como la causante de todas las desgracias de este sufrido país, sino al, por el momento, inhabilitado candidato Morales Ayma, quien reclama para sí la conducción por tiempo indefinido del aparato estatal en tanto se inviste como la viva encarnación del “proceso de cambio”.  Ahora, de acuerdo a lo dicho por el ex cajero de confianza del cocalero, éste es el más conspicuo representante de la “nueva derecha golpista” que quiere tumbar el modelo social-comunitario tan caro –literal, en su acepción de oneroso- para la muchachada azul. Declaraciones posteriores de otro ex allegado al jefazo, el ministro Lima, explicitan las alusiones de Arce y llevan la artillería a terreno próximo a la trinchera chapareña: “La crisis y las muertes de 2019 son responsabilidad de Morales y sus muchachos” (¿no eran Lima y Arce parte de esa muchachada?). Tal aseveración exime de culpa a quienes hoy purgan prisión en calidad de presos políticos y deberían ser excarcelados ipso facto.

Por su parte, el jefazo y sus huestes no tuvieron mejor idea que celebrar el cristal haciendo un “contundente” bloqueo dizque contra la autoprórroga (cosa evidente) de los masistrados; pero, si éstos no se metían con la candidatura de quien ahora hasta los propios masistas del gobierno llaman “el pedófilo”, aún con dicha autoprórroga, no hubiese ocurrido nada. Los evistas no habrían salido a bloquear exigiendo la renuncia de los tribunos, además de la reversión de la sentencia por la cual se ordena la sustitución del Gobernador de Santa Cruz, quien ejerce el cargo desde la cárcel de Chonchocoro en la que se encuentra como preso político, por el Vicegobernador, mientras Camacho siga preso –cosa que puede suceder luego del periodo de ejercicio del mandato popular que lo eligió para administrar el departamento-. La “contundencia” del bloqueo se reduce al foco valluno y da la sensación de ser más duro porque la región es como un nudo por el que (casi) todo transporte terrestre pasa por el lugar. Un truco, en fin, muy efectista.

Total, que el tal “Estado plurinacional” cumplió tres lustros mostrándose como lo que realmente es: un buen eslogan que funcionó gracias a la propaganda estatal pero cuyo agotamiento discursivo y de gestión es inminente.

En idiolecto paceño, diríamos que se ha estido, y que sus estructuras se han clisado como el cristal ante un súbito cambio de temperatura. El desgaste se irá pronunciando y alcanzará su grado máximo cuando la situación electoral de Morales Ayma se resuelva irreversiblemente (en uno u otro sentido: ratificación de la inhabilitación, con la venia del TSE, o rehabilitación in extremis). Entretanto, las fuerzas democráticas pueden seguir mirando de palco cómo se desangra el régimen o establecer una agenda de coordinación y posible ejercicio del Gobierno.

Una cosa debe quedar clara: Arce Catacora, “El Tilín”, para los amigos, debe cumplir el mandato popular hasta el último minuto. Nada de recortes y menos de “profecías autocumplidas”.


miércoles, 10 de enero de 2024

"Mi corazón es evista, pero mi estómago es arcista"

 


De modo “regalón” y no del todo desembozado, el presidente Luis Arce, “El Tílín”, para los amigos, ha ingresado en campaña electoral. Ya salieron sus promotores a “marquetearlo” con el clásico “será candidato si las organizaciones (‘el pueblo’) lo piden”. Cuatro regalitos más y, previsiblemente, sus “beneficiarios” comenzarán a emitir sendos votos resolutivos pidiendo que haga el sacrificio de postularse a las elecciones por el bien del país, lo que recuerda un “balconazo” de García Meza, armado por su departamento de propaganda, ante unos cientos de supuestos seguidores, en el que el dictador les respondía “si quieren que me quede, me quedo” y, a continuación, los congregados aplaudían a rabiar; o a la manera en la que Morales Ayma, contraviniendo a la Constitución y a un referendúm que le impedía repostularse, usando a la justicia y emitiendo el consabido “el pueblo me lo pide”.

Ciertamente, Arce no tiene el impedimento que Morales Ayma tenía al momento de postularse a un cuarto periodo de gobierno. Sin embargo, el cliché permanece. ¿Es pecado decir “quiero volver a ser Presidente y haré lo necesario para recibir el respaldo de los votantes”? ¿Para qué andar con remilgos cuando todos saben que todas sus acciones, apuntan al “repete”?

 

Pero, además, no es ningún secreto que “El Tilín” y sus operadores están moviendo los hilos del poder judicial para allanar –anular a posibles rivales- el camino a un holgado triunfo electoral.

 

Y a eso se suma la “conversión” de los “evistas” en “arcistas”. Ya lo hemos visto en algunos funcionarios que ostentan altos cargos quienes abjuran de quien antes era objeto de sus adulaciones más rastreras –no falta quien lo elevaba a alturas divinas- y hoy no paran mientes en llenarse la boca de grotescos panegíricos para granjearse la bendición tilinesca.

Por debajo de éstos se encuentra la enorme masa de empleados públicos masistas que se colgaron de Morales Ayma para acceder a los puestos que ocupan en la elefantiásica administración estatal y que ahora, por razones de sustento personal, engrosan el ala “arcista”. Empleados que, luego de la jornada laboral (para algunos es el ‘trabajo’ por el que se les paga), deben salir a pintar “Evo pedófilo” o “Evo narco”, cuando hace no más de cuatro años grafiteaban “Mesa = Macri”.

Si bien ninguno lo expresa abiertamente, probablemente en su fuero interno se autojustifican repitiendo “mi corazón es evista, pero mi estómago es arcista”; lamentable retrato de una burocracia que, para permanecer en el puesto, debe rendir pleitesía al poderoso de turno. Pero también, reflejo de una precariedad laboral, cuando no de una incompetencia para desenvolverse en el llano: la informalidad y la pega como generadores de sustento personal y familiar y de lealtades en el segundo caso.

Así las cosas, don Tilín cuenta con un formidable aparato de seguidores que le serán incondicionales mientras de él dependa su comida pero que lo negarán cuando otro vaya a reemplazarlo. Aun cuando Arce reproduzca su poder un periodo más, dada la imposibilidad constitucional de hacerlo por más tiempo, a menos que quiera, a la manera de Morales, pisotear la CPE –u otra opción menos probable, como reformarla- la masa de la administración pública se inclinará ante su delfín y, si éste no prospera electoralmente, se acomodará “militantemente” ante quien goce del favor del electorado.

Así ocurre cuando la función pública no es otra cosa que un engranaje de la maquinaria político electoral de los “ungidos”.


miércoles, 27 de diciembre de 2023

2023: "El año de la bifurcación"

 


Otra gestión que concluye y, desde luego, es sometida a evaluaciones para todos los gustos, al igual que las anteriores y como ocurrirá con la venidera. Desde la columna, llevo haciéndolo desde 2010 y es la primera que publico en este medio que, gentilmente, ofreció cobijarla luego de la sentida desaparición de Página Siete.

De manera cronológica, incluyo desde entonces las caracterizaciones que hice de cada año que se fue, lo que ayuda a comprender cómo es que llegamos a la del que languidece y para refrescar la siempre frágil memoria que se estaciona en el corto plazo, en la coyuntura. A ello vamos, entonces…

2010: “El año del rodillazo”. Aquel que propinó Morales Ayma a un rival circunstancial en un partido amistoso. Abuso de poder, irrespeto a las normas.

2011: “El año del MASking”. En referencia a la cinta con la que las fuerzas al mando del señor Sacha Llorenti sellaron las bocas de los indígenas de tierras bajas en su marcha por el Tipnis.

2012: “El año de la caca”. Tomado de una frase de Morales Ayma para graficar, según él, las relaciones del Estado boliviano con el de los Estados Unidos.

2013: “El año de la extorsión”. Cuando una parte del personal de Gobierno estableció un consorcio de carácter extorsivo, ofreciendo intercesión judicial a los presos en general, no sólo a los políticos.

2014: “El año del Estado plurinominal”. Las ya ilegales elecciones de entonces, lo fueron más aún con la mala denominación impresa en la papeleta electoral. Sin embargo, como de costumbre, no pasó nada.

2015: “El año de Petardo”. La mascota adoptada por marchistas potosinos fue todo un símbolo de la democracia por entonces.

2016: “El año NO-Evo”. La ciudadanía se expresó mayoritariamente en contra de la reelección indefinida del tirano.

2017: “El año del Nulo”. Nueva, y contundente, derrota del régimen. Esta vez en las elecciones judiciales.

2018: “El año de la doble pérdida”. Bolivia perdió definitivamente el mar con el fallo de la Corte Internacional de Justicia y perdió la democracia con la sentencia del Tribunal Constitucional allanando la elección indefinida del tirano, a título de un supuesto “derecho humano” a la misma. El primer caso tuvo, este año, su correlato con el fallo contrario a Bolivia en el caso Silala.

2019: “El año de la gesta democrática de Bolivia”. La ciudadanía, que había soportado estoicamente años de arbitrariedades del autócrata ya no permaneció impávida ante el evidente fraude electoral y el tirano tuvo que tomar las de Villadiego. Lo que vino luego, como gestión de gobierno, es otra historia.

2020: “El año de la Calamidad”. Llegó la pandemia, con sus terribles consecuencias en términos de pérdidas de nuestros seres queridos.

2021: “El año del aguante”. Se pidió a la ciudadanía aguantar el embate de la pandemia mientras se gestionaban las vacunas.

2022: “El año de la emancipación de Arce”. Hasta abril del año pasado, el Presidente era una especie de Cámpora o Mevédev, es decir, un muñeco obediente a los designios del Jefazo, al extremo de ganarse el sobrenombre de “Tilín”. Pero la marioneta adquirió vida propia, de forma más parecida a la de Lenin Moreno, aunque éste lo hizo apenas fue posesionado, propiciando un juicio contra Rafael Correa que anuló toda posibilidad de éste a participar en las elecciones anteriores.

2023: “El año de la bifurcación”. “¿Hará algo similar con Morales Ayma?”, preguntaba al cierre de la caracterización previa. “Se venía venir”, podría apuntar un transeúnte cualquiera. Y aunque todavía hay quienes insisten en que se trata de una tramoya destinada a distraer a la opinión pública para, llegado el momento, simular el “sana-sana” y montarse en las elecciones a caballo ganador –si así fuese, la levaron demasiado lejos-, más bien parece que se trata de una ruptura en serio, “una bifurcación” como la llamaría el profeta Linera. Esto podría arrojar el aplastamiento total de una de las facciones o la anulación mutua de ambas, lo que abriría una ventana de oportunidad al crecimiento de una opción proveniente del campo democrático.

2024 lo dirá. Ahí estaremos, si la providencia lo permite.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

MASistrados de manual

 


Como era previsible, los MASistrados, por sí y ante sí, se prorrogaron en sus cargos hasta que sus reemplazantes, surgidos de elecciones, los ocupen. Como no hay visos de que eso pueda ocurrir próximamente, tal “tiempo extra” puede extenderse desde meses hasta años.

¿Tendría que sorprendernos? Hasta la pregunta es absurda. En las entrevistas a las autoridades judiciales en ejercicio, ninguna sentenció, como correspondía hacerlo, “nuestro mandato fenece el 31 de diciembre; luego de esa fecha dejamos de ejercer la magistratura”. Al contrario, de manera implícita, sobre todo el Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, denotaban unas ganas locas de prorrogarse hasta las calendas griegas.

¿Es de entera responsabilidad suya este despropósito? De ninguna manera; el asunto es  consecuencia última de una serie de barbaridades cometidas a lo largo, no de recién, sino de lustros de manoseo judicial. Es el acabose de la justicia “estadoplurinacionalizada”.

Mandar en consulta al TCP la resolución del intríngulis del Órgano fue entregarle el regalo que éste acepto con deleite. Los tribunos optaron por la fórmula “ni para ti, ni para ti; para mí” pasándose por alto prescripciones constitucionales, éticas y de sentido común.

Lo curioso de todo ello es que tales “autoridades” son ilegítimas de origen, como lo fueron quienes les precedieron. Cabe recordar que, en los dos procesos electorales de carácter judicial, la suma de votos nulos y blancos superó ampliamente al de votos “válidos” que, repartidos entre los “seleccionados”, fueron inferiores, en algunos casos, al número de votos de una liga barrial de fútbol de salón.

La raíz del problema, como se puede colegir, es el propio sistema de acceso a la magistratura, o sea las dichosas elecciones judiciales que, mientras sigan consignadas en la Constitución no queda otra que realizarlas.

Hay ciertas instituciones, y el Órgano judicial es una de ellas, en las que las jerarquías se definen por meritocracia o por escalafón; son verticales por la naturaleza de sus funciones. Cuando se debatía la pertinencia de incluir la elección popular para los aspirantes a una dignidad en la magistratura, comenté, con sarcasmo, que era como convocar a elecciones para la comandancia en la FFAA: un suboficial podría conseguir gran apoyo “popular” y ser ungido como Comandante. Otro aspecto, que se supone que la elección quería evitar, pero acabó acentuándolo, es el del patrocinio partidario a ciertos postulantes.

El argumento que usó el régimen para introducir en la CPE tal elección fue el de “ampliar la participación” en la justicia. Ocurre que una vez “elegidos”, los MASistrados actuaron en función del régimen que los apadrinó y la “participación” concluyó cuando el ciudadano introdujo su voto (mayoritariamente nulo o blanco, repito).

La mejor experiencia de participación ciudadana en la administración de justicia fue la de los jueces ciudadanos –lo digo con convicción porque me tocó en suerte asumir la responsabilidad en una oportunidad- que el régimen masista borró de un plumazo, con un argumento pueril.

Lo gracioso es que quienes crearon al monstruo, hoy se rasgan las vestiduras ante la crisis judicial, tal como lo hacen con la crisis económica. ¡Fariseos!

El tiempo ha dado la razón a los “abogados independientes”: la salida a este entuerto era un referéndum para la reforma constitucional, que no caló en la ciudadanía, amén de la consigna oficialista de no apoyar “a la derecha”. No se consiguió el número suficiente de firmas y aquí estamos…


miércoles, 29 de noviembre de 2023

Para el Tigre lo que es del Tigre

 


En esta ocasión, el hincha se impone al columnista, dejando de lado el terreno resbaladizo para ocuparse de algo más trascendental, lindando con lo místico: su pasión aurinegra.

Probablemente lo que uno adquiere por elección tiene dos micras más de mérito que aquello que nos viene dado. Algunos ámbitos de nuestra vida son decididos por otros, de acuerdo a sus creencias y también a sus posibilidades económicas –el colegio, por ejemplo; y uno puede llegar a encariñarse con el que le tocó en suerte-, otros aspectos nos son “heredados”, como ciertos gustos y sabores o, más generalmente, nuestra inserción a una determinada cultura. Eventualmente, esto sucede con el club de fútbol con el que alguien se identifica. En principio, por su proximidad, están los equipos del lugar, para el caso de La Paz, los dos clásicos rivales y, de forma intermitente, alguno que brille temporalmente. En buena medida es en la familia que se “transmite”, más o menos por ósmosis, tal transferencia.

En mi familia no había una tradición futbolera, por tanto, mis hermanos y yo tuvimos que elegir a cuál le íbamos –éramos seis, de los cuales el “score” resultó 4-2 a favor del que yo me hice hincha-. En principio, en lo personal, el club celeste quedó descartado de toda opción y tuve que decidirme entre Always, Universitario o The Strongest. El accidente aéreo de 1969 –escribí un relato sobre ello- resolvió mi indecisión. Soy atigrado desde entonces y mi pasión no ha hecho más que crecer.

Cuando ya parecía un estigma eso del “eterno segundo” –un sambenito exagerado- llega este título a falta de dos fechas para el cierre oficial del torneo anualizado, por llamarlo de alguna manera. Mala fe o mera coincidencia, entre el anterior título de Tigre y el conseguido ahora, el club marchaba como puntero en dos sendos campeonatos que se suspendieron –uno por la pandemia y otro por el paro por el censo-. Ganó los premios, pero no se le reconoció título de campeón alguno. Y con el Tricampeonato obtenido, tenemos sobrados motivos para el regocijo.

Casi ocurre lo mismo esta gestión. Con The Strongest en la cima, se intentó truncar la competencia con el argumento de casos particulares de arbitrajes aparentemente arreglados –que en ningún caso tocaban al Tigre-.

Por eso es que este título se lo saborea con especial gusto. The Strongest venció obstáculos –inclusive dirigenciales internos- deportivos y extradeportivos. Y acá está, enhiesto y generoso, para decir que la vida es bella.

Por eso, parafraseando el estribillo de la canción de Piero, cierro estas líneas cantando “Para el Tigre lo que es del Tigre; porque el Tigre se lo ganó. Para el Tigre lo que es de Tigre; para el Tigre, mi corazón”.


miércoles, 1 de noviembre de 2023

Los tres

 


Cuando los dados cargados de la justicia masista parecían, una vez más, inclinarse del lado de los abusos del régimen, sucedió algo difícilmente previsible: los dados cayeron del lado del restablecimiento del estado de derecho y del debido proceso, por obra y gracia de tres jueces de la jurisdicción de El Alto quienes declinaron competencia el reciente caso que la Fiscalía les remitió. El argumento no puede ser más claro: en su condición de expresidenta constitucional, la señora Jeanine Áñez Chávez no puede ser sometida a juicio por la vía ordinaria; lo que le corresponde es uno de responsabilidades.

¿Qué pudo haber ocurrido para que esta “anomalía” –sarcasmo- tenga lugar nada menos que en un tribunal de El Alto? ¿Qué pudo haber pasado por la cabeza de estos tres jueces? ¿Enloquecieron (contradecir al poderoso Lanchipa es un acto de locura)? ¿Tuvieron un rapto de sensatez legal? ¿No midieron las consecuencias personales de su acto?... Voy a intentar responder con algunas conjeturas tal cuestión.

1.    Probidad profesional de los tres

Aunque en primera instancia pueda calificarse como ingenuidad el atribuirles algo tan escaso en la justicia de estos tiempos, no se puede descartar que los tres colegiados hubiesen actuado de manera ética y apegada al debido proceso y a las prescripciones constitucionales. De haberse dado esta posibilidad, estos operadores de justicia merecen un reconocimiento especial de la ciudadanía porque devuelven la fe en una administración de justicia independiente, que no se somete al poder de turno. Se puede alegar que sólo están cumpliendo con su trabajo, haciéndolo correctamente, pero cuando el resto del sistema judicial está sumido en la podredumbre, el hecho brilla precisamente por su singularidad, dadas las circunstancias.

2.    Curarse en salud

No es desconocido ni para los operadores del ministerio público que este proceso no tiene sustento legal constitucional y que, tarde o temprano, instancias internacionales pondrán en la picota al Estado boliviano y señalarán a quienes, actuando por complacencia al poder político, cometieron tal barbaridad. Los tres habrán sopesado, pensando en sus familias y en su prestigio profesional, la conveniencia de hacerse cargo del juicio o no. Aunque no es la mejor manera de “resolver” una solicitud, el resultado sigue siendo impecable.

3.    “Papa caliente”

Los tres pudieron haber medido el posible impacto de hacerse cargo de un juicio viciado y de toda la presión social que caería sobre sus espaldas. Sacrificaron “lealtad” al instrumento por tranquilidad en sus vidas y las de su entorno familiar y profesional. Igualmente, a la luz de la declinatoria, la justicia se manifiesta de manera más esperanzadora.

4.    Jugada del régimen

Es plausible también la hipótesis de que los tres hubiesen pactado con el    régimen una especie de señuelo dada la proximidad de la reunión de la CIDH en la que el Presidente exponga la magnanimidad e independencia del sistema judicial boliviano, así como el respeto absoluto a los derechos humanos. Más tarde, luego de un tiempo “prudencial”, remitirá el proceso a otro juzgado, mismo que dará curso al mismo por la vía ordinaria.

Sin embargo, en el entretiempo, la causa por un juicio de responsabilidades para la expresidenta constitucional debe extenderse en todos los ámbitos posibles, de manera que, si el régimen quiere burlar esta declinatoria.

Si la misma fue por los puntos 1 o 2, descritos previamente, mis respetos por los tres, encomiando a la ciudadanía a cuidarlos ante una probable arremetida de acoso por parte del MAS.


miércoles, 4 de octubre de 2023

"Congreso express", en suspenso

 


Como me ha sucedido varias veces –y supongo que a mis colegas columnistas les ocurre también- entre columna y columna voy meditando el asunto que abordaré llegado el momento de escribir. Y cuando llega, es casi cuestión de transcribir al “papel” lo que uno ya tenía en la mente.

Pero la dinámica de los acontecimientos se interpone y, por refracción, optamos por cambiar de rumbo.

De lo que menos quería tratar es del dichoso congreso del ala “evista” del instrumento del régimen. Pero la fuerza de la coyuntura –la admisión, por parte de la Sala Constitucional de un recurso interpuesto por uno de los sectores de aquel, las “bartolinas”- se devora cualquier otra intención temática, por muy edificante que fuera.

Ahora bien, antes de adentrarnos en los posibles escenarios que conlleva este hecho, todos sombríos lamentablemente, echemos, ¡juro que no quería hacerlo!, una mirada al sainete montado por el señor Morales Ayma y sus valedores –desplazados del gobierno, en general-.

La concentración de Lauca Ñ responde a la urgencia del mencionado personaje de ganarle de mano la candidatura a la Presidencia a nombre del “instrumento político” al Presidente, que se encuentra en afanes similares y hará otro tanto en el anunciado Cabildo de El Alto, el 17 de octubre.

Con la “sutileza” que lo caracteriza, sin embargo, el expresidente, se autoproclamó candidato –fue obligado a hacerlo, dizque- y ya quedó claro que el único objeto del mitin entre amigotes era “oficializar” tal nominación –pasándose por la entrepierna la “formalidad” de las primarias. Ni siquiera hubo un contendor “pantalla” para simular una suerte de elección. Ciertamente, hubo algunas resoluciones para pretender darle un carácter orgánico y legal, aunque demasiado obvias como para darle la credibilidad que manipuladoramente pretendía.

En las previas del evento, los órganos llamados a pronunciarse sobre la legalidad del mismo, particularmente el TSE, huyeron de la “papa caliente”; algunos de sus miembros arguyeron, casualmente, vacaciones o baja médica. Nunca se instaló Sala Plena para analizar la situación, aunque delegaron veedores (mirones) al lugar. Inmediatamente, Morales Ayma y sus muchachos aseguraron que tal comisión daba legalidad al encuentro.

En suma, se trató de un “Congreso Express” (como el torneo que pretendía la muy venida a menos FBF) cuya única finalidad era la que se mencionó previamente.

Y cuando el cocalero comenzaba a celebrar su candidatura, la Sala Constitucional admite el recurso planteado por el ala “arcista” y corresponde la suspensión del junte en tanto se resuelva el recurso, para lo cual tendría que instalarse audiencia hoy (corren apuestas sobre si se instala o no).

Si usted piensa que me encuentro batiendo palmas por tal situación, está completamente equivocado(a). Aun pudiendo coincidir en que la convocatoria a tal “congreso” fue espuria, estoy consciente de que la decisión de admitir el recurso no se la hizo por razones jurídicas, sino exclusivamente política; y eso no es justicia. Había que decirlo y se lo dijo.

Por tanto, algunos de los escenarios posibles son:

-       Dependiendo de cuándo se instala la audiencia y de los alegatos de una parte y de la otra, cuánto tiempo más durará el suspenso.

-       Si resulta favorable al ala evista (cosa poco probable por lo antedicho respecto de la “justicia”) obviamente ésta se empoderará y ya escucharemos a Morales Ayma subiendo, aún más, el tono de sus amenazas.

-       Si resulta favorable al ala “arcista”, probablemente derive en la proscripción/persecución a sus más emblemáticos representantes, tal como ellos lo hicieron con los opositores cuando ejercieron el gobierno.

Total, que tenemos show para rato. ¿Y la ciudadanía? Bien, gracias.