martes, 9 de abril de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
Embara-Soza y vergon-Soza situación
No sé si yo me cruzo en su camino o ellos en el mío. Cierto día, mientras comía una llaucha por la calle, prácticamente me choqué con el corrupto Santos Ramírez quien se suponía que estaba entre rejas. Comenté el hecho a través de las redes sociales, y en minutos era noticia nacional y las autoridades carcelarias salían a dar apuradas “explicaciones”.
Algo parecido me sucedió la noche del 17 de diciembre de
2010. Caminando por la plaza España, casi me doy de cabeza con el fiscal
Marcelo Soza. Al día siguiente, lo hice constar colocando una fotografía y un
comentario: “Anoche, justo
mientras los medios daban a conocer la lista de los 39 (imputados en el caso
“terrorismo”), me crucé en la calle con este personaje. Hablaba por celular y
soltaba sonoras carcajadas....”.
Con el paso del tiempo,
esas risotadas cobraron sentido: era como sacarse el gordo de la lotería, ¡39
sujetos a quienes extorsionar!. Mientras, la figura mediática del “afortunado”
operador del régimen crecía en influencia hasta que una grabación puso en
evidencia el abyecto proceder suyo y de el entorno que gubernamental que tramó
el caso “terrorismo”.
Las carcajadas quedaron
atrás y el hombre ha puesto los pies en polvorosa: sabe demasiado y el Gobierno
sabe que sabe demasiado. De niño mimado podría pasar “buscado vivo o muerto”
-¿le suena esta frase?-.
Es que, más allá del
maquillaje discursivo del régimen, las entrañas del monstruo están en
descomposición producto de la podredumbre ocasionada por su insaciable sed de
poder, borrachera incluida.
Ejecuciones
extrajudiciales, siembra de “pruebas”, extorsión a manos llenas, soborno y terrorismo
de Estado son parte del festín con el que el Gobierno hizo su propio “vivir
bien”, a costa de la violación de los derechos humanos, y del dinero ajeno.
Ahora, el régimen se
encuentra en una embara-Soza y vergon-Soza situación: la estantería se cae y
los ajustes de cuentas dentro de la mafia se están haciendo frecuentes.
De nada le servirá invocar
al neoliberalismo, al imperialismo, a la oligarquía, a la Iglesia, a la prensa
o a la “embajada” para zafarse del pantano en el que se encuentra.
Está con el lodo hasta el
cuello y con las entrañas putrefactas. Imposible disimularlo.
jueves, 14 de marzo de 2013
¿Caso cerrado?
Como si se tratase de un “reality show”, con toda la
chapucería que tal subgénero implica, el escenario del tiempo real nos sacudía
con su implacable patetismo, superando ampliamente a producciones en las que se
paga a quienes no tienen escrúpulos para involucrarse en truculentas historias
tramadas por imaginativos guionistas.
En un caso, tuvimos la historia de un supuesto vivo al que,
con justificadas razones, muchos daban por muerto. Dando información a
cuentagotas, sesgada, y políticamente interesada, los sostenedores de la
versión de la pervivencia del caudillo en cuyo nombre hablaban, no presentaban
en ningún momento pruebas de vida convincentes, salvo burdamente trucadas.
Cuando el engaño se volvió insostenible, aunque manteniendo
el mismo hermetismo informativo, tuvieron que admitir que el “occiso estaba
muerto”… y bien muerto, tanto que ya no hablaba fuerte como solía hacerlo en
vida –en realidad, ya no hablaba-.
¿Hay “Razón de Estado” tan poderosa que posibilite engañar a
todo un país de esta manera? Al parecer, la hubo; y aplicando la misma será
perpetuada cual faraónica cripta –contra la voluntad del futuro embalsamado,
quien repudiaba estas prácticas-.
En otro caso, más cercano,
tenemos el cuento de un supuesto muerto al que, con justificadas
sospechas, muchos dan por vivo. Dando información unilateral, confusa,
precipitada y “absoluta”, los sostenedores de la versión de la muerte del
asesino sobre cuyo caso hablan, presentan
“pruebas” aparentemente forzadas, tratando de zafarse del problema cuanto antes.
Como la credibilidad de los portavoces de la versión oficial
–Ministro, Ministra,Viceministro, Comandante de la Policía- se encuentra por
los suelos, los familiares de la víctima del asesino “muerto” han dispuesto el
envío de muestras de tejidos del hijo y de la madre de aquella. Hay un cadáver
sepultado, pero, sintomáticamente, el titular del periódico La Prensa reza:
“Sepultan cadáver atribuido a Jorge Clavijo”. Ese “atribuido” es contundente.
¿Hay “muerto dentro del closet” tan comprometedor que
posibilite jugar con la sensibilidad de la población de esta manera? Al
parecer, la hay; y junto con éste, muchos otros casos serán cerrados sin haber
sido esclarecidos con justicia.
¿Caso cerrado?
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Puka Reyesvilla
jueves, 28 de febrero de 2013
Las estampillas delatoras
De tanto en tanto es gratificante volver a las primeras
lecturas “serias” con las que uno se enamoró de las letras. Sin entrar en
mayores detalles, diré que volví a leer el cuento “El corazón delator” de Edgar
Allan Poe.
Para lo que interesa a esta columna, enfatizo en la parte
final, en la que el criminal monta en desesperación abrumado por el sonido de
los latidos del corazón del occiso al que acaba de sepultar, descuartizado,
debajo del machihembrado, y termina confesando el asesinato.
Así como no hay crimen perfecto, tal cual suele decirse,
tampoco parce haber estrategia envolvente perfecta. Los seres vivos y las
instituciones van dejando improntas, en algunos casos, imposibles de borrar.
Más de una vez, la vanidad propia, en complicidad con la
obsecuencia ajena, ha conspirado contra quienes las promovieron. Así pues, uno
se puede mostrar muy sereno mostrando lo contrario cuando, en lo interno, el
ruido ensordecedor de su degradación moral le carcome las entrañas.
Como acudiendo en ayuda nuestra, el 21 de febrero, en
salones de la Vicepresidencia, fue presentada la edición número 23 de la
revista “Fuentes” que a “toda tapa” lleva esta suculenta frase: “LA FILATELIA,
CIENCIA AUXILIAR DE LA HISTORIA” –así, con mayúsculas-, ¡justo cuando algún
memorioso puso en circulación las fotos de dos estampillas emitidas en enero de
2010 para celebrar el segundo mandato del presidente Evo Morales Ayma!
No podía ser más pertinente la aparición de ambos documentos
en momentos en que se debate la viabilidad o no de una hipotética habilitación
de Morales como candidato para un –también hipotético- tercer mandato.
Acudiendo a la filatelia como ciencia auxiliar de la
historia –los sellos postales son emitidos por el Estado, o sea que son fuentes
oficiales- resulta insulsa cualquier finta verbal que el régimen lucubre en
sentido de que un supuesto próximo mandato sería, según su afiebrada
interpretación, recién el segundo. Más allá de los argumentos jurídicos que
señalan la inviabilidad de la pretendida re-reelección, este otro es
incontestable.
¡Quién diría que unas estampillas diseñadas para quedar bien
con el jefe llegarían a convertirse en sus delatoras más ensordecedoras!
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Puka Reyesvilla
lunes, 18 de febrero de 2013
Serrat, veinte años después
Hace exactamente veinte años, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat visitaba por primera vez nuestro país y brindaba dos conciertos en La Paz.
Dos décadas después, no es aventurado decir que quizás quede como la única oportunidad en la que "El Nano" estuvo en Bolivia.
Se habló, a principios de 2012 de que a finales del años pasado estaría junto a Joaquín Sabina en Santa Cruz para presentar su proyecto "Orquesta del Titanic", pero no ocurrió tal cosa, con lo que quienes estuvimos involucrados de alguna manera en su llegada al país aquella vez podríamos decir que logramos un hecho irrepetible. El tiempo dirá...
La memoria mantiene, sin embargo, vívidos algunos momentos de los cuatro días que Serrat permaneció en la ciudad, durante los cuales, por designios del destino, me tocó acompañarlo "arriba y abajo".
Joan Manuel llegó al aeropuerto de El Alto en un lear jet contratado para él y su manager. El grupo arribó, media hora después, en un vuelo comercial. En la terminal aérea nos encontrábamos Sergio Calero, Julio Aliaga, Adrián Barrenechea y mi persona.
Calero le hizo una rápica entrevista para su programa "la Obertura del Siglo XX". Serrat tomaba un mate de coca. Yo le comunicaba la apretada agenda que le esperaba y Julio se ocupaba de los trámites aeroportuarios.
Cuando el grupo estuvo completo, comenzamos la bajada hacia el hotel "Presidente". Serrat sólo tuvo tiempo de dejar su equipaje y, luego de conocer su pieza, pedir que cambiaran sus cortinas por otras de color negro.
De inmediato, algo retrasados nos dirigimos a los estudios de "Telesistema Boliviano" (hoy UNITEL) donde fue entrevistado por el cura Pérez y contestó también preguntas de parte de varios periodistas que abarrotaron el lugar. No faltaron las preguntas sobre "la mujer boliviana" y "el mar".
Las horas transcurrían entre preparativos para el concierto y asuntos administrativos. El primer concierto -17 de febrero-, en el coliseo "La Salle" contó con la asistencia del presidente Jaime Paz Zamora; el encuentro de ambos fue más bien frío. Al día siguiente, la Embajada de España ofreció una recepción social para artistas locales: Luis Rico y Jenny Cárdenas estaban entre los que recuerdo; coincidentemente nacía la hija de Julio Aliaga, bautizada "Lucía" en referencia a la canción del español.
Por la noche, se realizó el "concierto popular" en el coliseo cerrado "Julio Borelli" ante seis mil asistentes. La acústica jugó una mala pasada en ambos escenarios, pero la emotividad se impuso a la física.
El 19, el grupo abordó un "Convair" con destino a Argentina, donde Serrat tenía varios compromisos.
Fue, en lo personal, una grata experiencia; aunque no perdemos la esperanza de una nueva visita de JMS al país.
jueves, 14 de febrero de 2013
La muerte del caudillo
Me es imprescindible comenzar diciendo que, en su origen –y por tanto, primera acepción- el término “caudillo” está vinculado al ámbito militar y, por extensión llega a otros dominios, el político entre ellos.
Hago énfasis en ello porque la organización militar es de tipo vertical. Ergo, allá donde haya un caudillo habrá, más o menos evidente, una organización vertical que, como sabemos, no es precisamente la que tenemos en mente al hablar sobre democracia.
No acostumbro a tomar definiciones de manual, pero recurro a una de éstas a manera de redondear lo dicho: “El que, como cabeza, guía y manda la gente de guerra”.
Curiosamente, en su derivación política –de marca registrada latinoamericana- el caudillismo está estrechamente –aunque no necesariamente- relacionado con caudillos militares (Perón, Velasco Alvarado o el propio Hugo Chávez Frías).
Así como en los ejércitos, las huestes del caudillo –huestes sociales, soldados de la revolución- desarrollan una dependencia próxima a la enajenación de la persona, de la presencia física de aquél. Es por esto que su muerte va a sumir en la descomposición a sus dependientes. Si de guerra se tratara, la derrota sería inminente, al caer éstos en la desmoralización.
Ciertamente el caudillismo, convertido en populismo, tiene varios otros componentes que lo hacen más complejo que la simple personalidad: clientelismo, prebendalismo, redes de lealtades, etc.
En uno de mis libros de cabecera, “Paradiso” de José Lezama Lima, el autor nos cuenta la historia del caudillo militar Atrio Falminio, en su avance para librar batalla en Capadocia, luego de haber vencido en la conquista de varías ciudades griegas (Mileto, Tesalia, Larisa, etc..
Pero a poco de afrontar la lid en Capadocia, Flaminio muere. “La noticia de su muerte se mantuvo en secreto. Vinieron los jefes más importantes del asedio para preparar una estratagema… llegaron al acuerdo de preparar en tal forma el cadáver, que cuando se diese la arremetida final, las tropas viesen la figura de Atrio Falminio. Lo amarrarían a su corcel y anudarían su espada a su mano derecha. Al ver de nuevo a su jefe, las tropas sintieron de nuevo el bronce que el jefe supremo había volcado en su coraje. Fue de un solo ímpetu cómo se desplomaron las murallas de la Capadocia…”
Quizás esta leyenda explique algunas cosas que estamos viendo.
jueves, 7 de febrero de 2013
Enfaldado y comprometido con la causa
Hoy tuve una experiencia singular. Atendiendo a la convocatoria de la red facebook para unirse a la "Marcha en repudio a violadores, golpeadores, maltratadores y encubridores" decidí sumarme a la misma y hacerlo vistiendo una falda -amorosamente cedida por mi esposa- y resultó absolutamente gratificante simbolizar mi adhesión a esta causa luciendo esta prenda.
Durante algo más de una hora hicimos que la ciudadanía reparase sobre la violencia institucionalizada contra la mujer.
Afortunadamente pensamos y actuamos!!!!!!!!.
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