Mostrando entradas con la etiqueta extorsión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta extorsión. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de diciembre de 2013

2013: El año de la extorsión

Otra gestión que llega a su cierre y con éste, las evaluaciones de rigor que las hay para todos los gustos.

Desde hace cuatro años me vengo ocupando de caracterizar, según mis propios criterios, el que concluye; así pues, a manera de hacer memoria, repasaré el título que merecieron desde Agua de Mote los anteriores:

2010 fue el “Año del Rodillazo”, en alusión al artero golpe de rodilla que Su Excelencia propinó en los testículos a un eventual rival deportivo que osó “robarle” el balón. Esta actitud pintó de cuerpo entero el modo arbitrario en el que el régimen entiende y practica el poder.

2011, en la misma línea, fue el “Año del MASking”, en referencia a la brutal represión de que fueron objeto los marchistas del TIPNIS en la localidad de Chaparina, cuyas bocas fueron selladas con cinta “masking”, clara representación de la postura gubernamental sobre la libertad y los derechos humanos.

2012, para este columnista, fue el “Año de la Caca”, en alegoría a una escatológica expresión salida desde la primera boquita del “Estado Plurinacional” respecto de las relaciones con Estados Unidos.  

Y, como corresponde, toca darle una denominación a este 2013 que nos deja, que nos es otra que la del título de esta entrega: el “Año de la Extorsión”, cosa que ya tenía clara a mitad de año, aunque no imaginé que quien destapó la red gubernamental de extorsión sería noticia justamente en las postrimerías del año al haber salido del país burlando los escrutadores ojitos del ministro de Gobierno.

Bolivia sufrió, y parece que lo seguirá haciendo, bajo el signo de la extorsión que nace de las entrañas del régimen.

Recordamos los casos más emblemáticos: el ya mencionado que involucra a (ahora) ex funcionarios de los ministerios de Gobierno y de Transparencia; el del (ahora) ex fiscal Marcelo Soza, separado del caso “Las Américas” justamente por las acusaciones de lucrar extorsionando a los supuestos involucrados, y el caso del (ahora) ex policía Ormachea, quien se ocupaba de extorsionar al (ahora) ex dueño de Aerosur… En fin, que la extorsión se ha convertido en una forma de Gobierno y no hay señales de que la justicia toque a sus cabecillas.

Queda todo por hacer. Tengan usted y su familia una Nochebuena  plena de esperanza.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La extorsión como forma de Gobierno

Tenga usted por seguro que en la caracterización que hago sobre cada año, a la conclusión de éstos, la del año en curso lo considerará como el de la extorsión. Comenzó así y está terminando así.

Y no es que las prácticas extorsivas hubieran aparecido recién hace 365 días cuando, a raíz del caso Ostreicher cayó una parte, la más visible, de la red de extorsión gubernamental que el régimen montó para lucrar a través de una suerte de industria del terrorismo de Estado. No.

Aquellas simplemente fueron puestas en evidencia, entre otras cosas por la insistencia del Embajador para las Causas Justas del Estado Plurinacional, don Sean Penn. Su data se remonta prácticamente a los albores de la llegada al poder de Morales & Cia.

En enero, cuando la estantería del régimen se había venido abajo y había que hacer algo para recomponerla, se les ocurrió a sus “spin doctors” largar, para desviar la atención de la opinión pública que estaba totalmente indignada con las revelaciones sobre la red de extorsión gubernamental, guarismos “preliminares” del censo de 2012. Este es el origen del entuerto sobre los datos censales que hasta hoy –cuando se acerca el año de la realización del censo (21 de noviembre)-  pone contra las cuerdas al régimen, cuya credibilidad está por suelos.

Cuando la primera oleada extorsiva parecía “bajo control”, surge la detención del Jefe de la Unidad Anticorrupción, Fabrico Ormachea, aprehendido con las “manos en la masa”… y la respuesta gubernamental recurre a la misma mecánica: desconocer al funcionario, insinuar que es más o menos un loquito que hace fechorías por cuenta propia, llamarlo “desertor”; eludir, en resumidas cuentas, cualquier vínculo con el “torísimo solitario”.

¿Dónde están sus mandantes? ¿dónde sus padrinos?. Lo sugestivo del asunto es que ahora son dos los altos cargos del régimen que están a merced de la justicia estadounidense; ambos por delito infraganti.

Extorsión en el caso “Las Américas”, extorsión en el caso “Ostreicher”, extorsión en el caso “Aerosur”… el régimen masista tiene el dudoso honor de haber hecho de la extorsión una forma de gobierno. Delicuentes de cuello azul (blue collar criminals).

jueves, 6 de diciembre de 2012

El "Efecto Penn"



Vino, vio y venció… y, de paso, sin ser consciente de haberlo hecho, destapó la cloaca más hedionda que el régimen mantuvo herméticamente cerrada hasta hace poco: la de su ser mismo.

Llegó con un encargo particular, pero para cumplirlo tuvo que prestarse a ser objeto de la exposición pública en calidad de “soldado del ‘proceso de cambio’”, partido de fútbol incluido.

Una vez liberado del triste papel, digno, sin embargo de un premio de la Academia, se ocupó de lo suyo: tomar contacto con un conciudadano suyo, víctima de la hasta entonces ignorada red gubernamental de extorsión. Digo ignorada y no desconocida, porque la oposición, en particular el senador Roger Pinto asilado, hace ya medio año, en la embajada de Brasil sin que el régimen le facilite el salvoconducto que posibilite su refugio político, trató, infructuosamente, de llegar al señor Evo Morales con la documentación que contiene indicios de lo que posteriormente se supo gracias a la visita del artista de cine Sean Penn.

El motivo de la no concesión de salvoconducto a Pinto era el temor del régimen a que, una vez en Brasil, éste divulgara dichos documentos a los medios –“Veja”, por ejemplo- y el mundo se enterara de la red extorsiva gubernamental.

Toda vez que el escándalo está en curso –causando ajustes de cuentas entre jerarcas del régimen- ya no tiene sentido seguir reteniendo al senador y debería facilitársele el salvoconducto de inmediato.

A estas alturas, y con absoluta propiedad, se puede hablar del “Efecto Penn” y su influencia en el curso de los acontecimientos que a cada momento complican más y más al régimen, que, por primera vez, luce inerte, exento de recursos políticos que le sirvan para amainar la implosión de su ser, de su corrupto ser.

Sumados los casos “Santos Ramírez”, “Sanabria” y “Red Gubernamental de Extorsión” hacen palidecer a otras dictaduras como la de García Meza con sus “Piedras de La Gaiba”, “Diario del Che”, “Carritos Hanne” y “Narcomilitares”.

¿Hasta qué nivel llega la mafia gubernamental? ¡Quién sabe!, pero todavía me inquieta la frase del Vicepresidente cuando, en agosto, le preguntaron sobre Ostreicher: “La demora (retardación de justicia) es generalizada, y no solamente afecta al ciudadano estadounidense”. A Penn entendedor…