miércoles, 5 de diciembre de 2018

Bolivia: sin mar y sin democracia


¡Qué tormentosa manera de acabar el año! Apenas nos reponíamos del fallo de La Haya que puso fin, definitivamente, a las esperanzas de retorno al mar merced a una pésima gestión diplomática y legal a cargo del régimen y sucede que el propio régimen le asesta un artero golpe a la democracia.

Sobre el primer hecho, resulta que mientras Chile obraba con cautela y habilidad, el señor Evo Morales Ayma realizaba campaña política interna con el tema marítimo creando expectativas desmedidas, provocando estériles entredichos, frivolizando tan serio asunto y organizando ridículas exhibiciones. Utilizando, sin rubor alguno, la causa más sentida de los bolivianos en beneficio de su grotesca imagen de dictador de circo.

Dicho individuo no tuvo reparos en engañar a la ciudadanía asegurando que este año el país contaría con una salida soberana al Pacífico. En su saludo de Año Nuevo tuvo el tupé de llenarse la boca de vituperio –alabanza en boca propia lo es- manifestando “En algún momento del año entrante Bolivia festejará con todo las buenas noticias desde el tribunal de La Haya” (“Morales asegura que Bolivia volverá al mar en este 2018” -El Potosí, enero 2 de 2018-) y rebuznando que tenía el respaldo de “cincuenta presidentes del mundo” a la demanda.

A tres semanas para la conclusión del año no hay grandes señales de que ello vaya a ocurrir; es más, con su llamado a “mantener el diálogo”, la Corte Internacional de Justicia dio por zanjado el pleito en favor de Chile cerrando toda posibilidad de que el reclamo boliviano fuera atendido, condenando a Bolivia a la eterna mediterraneidad. Chile obró con sigilo y efectividad; el régimen masista lo hizo con absoluto hualaycherío.

¿Quéste esos cincuenta presidentes del mundo que no salen a reclamar por el “injusto” fallo? Una vez más, la ciudadanía fue burlada por dictador quien, para reponerse del tropiezo en su proyecto de permanencia eterna en el poder acudió a los órganos sometidos a su voluntad para, dos meses después, hacerse habilitar para un cuarto periodo presidencial violando todo principio de legalidad y de respeto a la decisión popular de no permitir tal violación al estado de derecho.

La sola admisión de la inscripción del binomio interdicto ya era una señal de la anomalía institucional del Tribunal Supremo Electoral, una muestra de su servil sometimiento a los dictados del tirano, como anómala fue la convocatoria, tras una reunión de los golpistas con su amo, en la residencia presidencial, a elecciones primarias antes de la aprobación del reglamento que las sustentara.

Pero, además, el golpe artero se produjo, a la mejor manera de los delincuentes, “entre gallos y medianoche”, lejos de la sede central del TSE ubicada en la plaza Avaroa, fuera de horario laboral, rompiendo su propio anuncio de informar sobre las duplas habilitadas –sábado 8 de diciembre-, horas antes del tratamiento de la demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para inhabilitar al dictador Morales Ayma y a su socio, y dos días antes del arribo a la sede del Gobierno de los marchistas que exigen el respeto a la voluntad popular expresada el 21 de febrero de 2016. Más mala fe no puede haber.

Como expuse en las redes, así como algunos adictos a las drogas son capaces de cometer crímenes atroces para continuar con su vicio, el tirano, para satisfacer su adicción al poder, ha asesinado a la democracia –y, en el camino, ha dejado a Bolivia sin posibilidad alguna de acceso al mar-.

Se ha iniciado, entonces, el proceso de reconquista de la democracia en el que la ciudadanía sabrá poner al dictador en el basurero de la historia.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Militransas


Me he hecho el propósito de –hasta donde sea posible- no involucrarme en el artificial ambiente electoral propiciado por el régimen para violar, contra todo principio jurídico, contra la voluntad popular expresada el 21 de febrero de 2016 e incluso contra el sentido común, la Constitución que el propio señor Morales Ayma promulgó y que juró respetar al asumir su segundo periodo –el último al que podía aspirar legalmente-.

Pero, sin apartarme de tal objetivo, hay temas estructurales que, no obstante estar ligados a la coyuntura, los podemos abordar por separado, justamente para desvelar la absurda cuanto peligrosa electoralización en la se encuentra la sociedad por obra y gracia, repito, de un régimen dispuesto a todo para imponer sus inhabilitados candidatos en las próximas justas electorales nacionales.

Estuviese escribiendo de otra cosa si no hubiera sucedido el hecho que ha provocado un remezón en la sociedad boliviana. Me refiero, por supuesto, al escándalo de las militancias “truchas” (militransas) conocidas a raíz de las consultas de la ciudadanía mediante el sistema que el TSE habilitó a comienzos de esta semana.

Por el lado amable, la iniciativa puede ser vista como una ejemplar medida de acceso a la información, en el sentido de que el proyecto de ley de Acceso a la Información Pública actualizado se encuentra durmiendo ya varios años a la espera de su tratamiento, por la absoluta falta de voluntad del régimen para su aprobación y posterior entrada en vigencia.

Lo ocurrido con el padrón de militantes puede ser la razón del desinterés del régimen por contar con una ley de acceso y transparencia de la información pública: ¡Cuántas cosas inenarrables aparecerían si se abrieran las puertas de la información del Estado! (con las excepciones, lógicamente, de temas de seguridad y de política exterior confidenciales).

Lo ocurrido desnuda una absoluta falta de, cuando menos, cuidado en el manejo de los datos personales de los electores y muy mal hizo el TSE en querer quitarse el fardo de encima cargándoselo exclusivamente a los partidos políticos. En mi criterio, la responsabilidad sobre esta mayúscula vergüenza del sistema, está repartida a partes iguales entre uno y otros. No hay una hipótesis única que trate de explicar lo sucedido; probablemente se trate de una combinación de todas ellas y la que vaya apareciendo luego. Hagamos un repaso de algunas.

En lo que concierne al TSE, está claro que su sistema informático, ya sea por fallas humanas o técnicas, está absolutamente desfasado y, probablemente esté obsoleto. Asimismo, la reacción de sus vocales no hizo más que generar mayor suspicacia hacia la institución.

El otro aspecto atañe a las formas de inscripción de militantes por parte de las organizaciones políticas, no siempre prolijas y a veces hasta engañosas –lindando, inclusive con el delito-.

Es común que los fines de semana, funcionarios públicos se instalen en lugares concurridos con tal objeto. A ellos se les entregan libros de registros que deben llenar a como dé lugar bajo sanción de perder sus puestos en la administración pública. Eso da para ir por el camino fácil de la “invención de datos”, técnicamente hablando, a la usurpación de datos personales.

¿Alguna vez usted firmó, de buena fe, libros de apoyo a una u otra causa –desde condena al maltrato animal hasta lucha contra el cáncer? No es descabellado pensar que, en manos de inescrupulosos, sus datos hubieran sido transcritos a libros de militantes partidarios.
En resumen, la mala fe y la incompetencia institucional dan como resultado un padrón de militantes hediondo. Así, no hay manera de ir a las dichosas “primarias”.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Primeros tropiezos


Entre las muchas consignas que quien luego habría de desempeñarse como Vicepresidente de Bolivia, propalaba con su estilo deslumbrante, sobre todo para los menos avisados, aprovechando el espacio que el canal PAT le brindaba, estaba aquella de raigambre gramsciana de que “la ley es la voluntad del poderoso hecha norma” –además de otras por estilo-. Me refiero, por si no quedó claro, al Sr. Álvaro García.

Analizando el proceder de este individuo desde que se hizo poderoso, hace más de diez años, resulta obvio que el régimen, a instancias suyas, aplicó a rajatabla aquella prescripción. No obstante, los resquicios que dejaban algunas de tales normas jugaron también en contra del propio régimen. “Voluntad del poderoso” quiere decir imposición, vale decir todo lo contrario del “gobernar escuchando” que la propaganda masista quiso hacer creer. ¡Las winflas!

La mayor parte de las veces que normas impuestas por el régimen –tener dos tercios en el Congreso permite imponer cualquier barbaridad- cuya verificación quedaba en manos de la decisión del soberano, el régimen sufrió reveses vergonzosos de los cuales comienza a pagar factura. Repitiendo recetas de regímenes afines, sin embargo, se las ingenió para salir deshonrosamente del fango mediante la emisión de otras leyes –“correctivas”, llamémoslas- que compusieran las anteriores. Este método es particularmente notorio –por su propio peso- en los mecanismos que utilizó para prologarse en el poder más allá de los límites constitucionales –establecidos en “su” Constitución-.

Para el caso, el mecanismo más efectivo a su disposición fue la consulta al Tribunal Constitucional Plurinacional, criatura hecha a su medida para satisfacer la voracidad de poder del régimen encabezado por el Sr. Morales Ayma. La retorcida imaginación de sus operadores ha llegado a inventar un “derecho humano a la reelección indefinida” que su brazo político de control de constitucionalidad, el susodicho TCP, ha dado por bendecido yendo contra toda doctrina en la materia y contra el propio sentido común solo con el propósito de burlarse del resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016, que le fue adverso e intentar forzar la habilitación, por parte del Tribunal Supremo Electoral, del Sr. Morales Ayma, a las próximas (y sucesivas) elecciones.

Otro mecanismo “correctivo” de su derrota del 21F, ha sido utilizar la Ley de Organizaciones Políticas para el mismo propósito. Tal norma preveía la realización de elecciones primarias desde la subsiguiente elección general (hacia finales de 2024) – así lo manifestaron la expresidenta del OEP, Katia Uriona y uno de los consultores a cargo de la redacción de dicha ley, Carlos Hugo Molina-. 

Curiosamente luego de una reunión en la residencia presidencial, en flagrante transgresión a la independencia de poderes, el propio tirano anunciaba la realización de tales comicios para este año, reglamento de convocatoria de por medio, acelerando tiempos y desactivando una formidable movida ciudadana en torno al 21F, ya que, dada la premura electoralista, algunas plataformas se entregaron al primer canto sirenas que escucharon.

Ahora bien; comprendo que la maniobra que pretende legitimar la candidatura del sujeto que no quiere dejar el poder haya puesto a los actores políticos en una situación “Catch 22” (interpretación al uso: “te jodes si no lo haces; te jodes si lo haces”). Y bien, optaron por hacerlo –entrar al juego del régimen- a un costo altísimo en cuestión de lealtad para con el voto del soberano emitido el 21F. Y los primeros tropiezos están a la vista (continuará).

domingo, 4 de noviembre de 2018

Alejandro Lerner

El siglo pasado estuve involucrado en la producción de los primeros conciertos de Alejandro Lerner en La Paz (dos "curva sur"). Cuando uno está en ésas (es un trabajo como cualquiera), es el que menos disfruta de un concierto. Esta noche, décadas después, por fin podré sentarme tranquilamente y hacerlo.

Récord

Noviembre de 1997, una de las experiencias más extremas de mi vida: 120 horas continuas al aire, sin pegar pestaña... Compañeros de ruta: Pavel Alarcón, Ramiro Serrano, Ricardo Rufatt.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Pasar del hualaycherío a la sobriedad


Lo del régimen no solamente es hualaycherío; es hualaycherío perverso, posible oxímoron aplicable a la caracterización de sus actos y sus delirios, encarnados fundamentalmente en dos personajes y replicados en “cascada” por el resto de su composición.

Si bien tengo clara la figura del hualaycho, ya sentado ante las teclas me doy a la tarea de compulsarla para mayor precisión y me encuentro con un artículo de Alejandro Mallea (El Diario, abril 4 de 2015) en el mismo sentido, lo que me hace sentir bien puesto que no soy el único que lo cree así. Lo de “perverso” es mi humilde aporte al asunto.

El citado columnista menciona que se trata de quien “muestra picardía e irresponsabilidad, con o sin malicia, para cometer fechorías y hostigar a quien le conviene en su cotidiano vivir”. Seguidamente atribuye tal comportamiento a nuestros gobernantes, brindando una serie de ejemplos que sustentan dicha caracterización –comenzando por el cambio de denominativo (de República a “Estado Plurinacional”) a Bolivia hasta la “dotación” de 1.200 toneladas de coca para el rally Dakar.

Lo cierto es que el hualaycherío ha sido el signo de identidad de este régimen desde que llegó al poder, hace ya casi trece años, sin que haya día que se hubiese apiadado de una ciudadanía harta de esa actitud sólo entendible por la desfachatez de quienes se benefician de los (todavía) importantes recursos que ingresan al país por concepto exportación de hidrocarburos y minerales en función de cotizaciones relativamente altas, aunque ya no espectaculares como hace unos años.

Si solo fuera así hasta se lo podría considerar gracioso; pero en combinación con la perversidad manifiesta en persecución, corruptela generalizada, irrespeto a la voluntad de la población, desprecio por la institucionalidad, manejo mafioso de la justicia, protección al negocio del Chapare, destrucción de áreas protegidas, galopante endeudamiento, sometimiento a China, adoctrinamiento a escolares y un largo etcétera, el escenario es de miedo.

Una curiosa mezcla de Abdala Bucaram, a quien sus monerías le costaron ser destituido, y Stalin, a quien se le atribuye la autoría intelectual para el asesinato de más de un millón de sus conciudadanos en las llamadas “purgas”, parece retratar de cuerpo entero al régimen.

Parece, incluso, una sofisticada técnica para desviar la atención de aquellos hechos inconfesables: como saben que sus dislates, sus disparates y sus pintoresquismos son titulares de prensa, se esmeran en manifestarlos. Así, todas sus fechorías se relativizan. La anécdota se impone; los malhechores, satisfechos, celebran la estrategia envolvente.

Quizá la contundente derrota/humillación sufrida por Bolivia en la Corte Internacional de Justicia que priva definitivamente de acceso (soberano, como reclamaba la demanda) al mar tenga algo que ver con la falta de sobriedad mostrada a lo largo del proceso. Con un Morales Ayma asegurando que hasta fin de este año (2018), el país accedería a la costa (con soberanía, insistimos), promoviendo ridículos espectáculos como el “banderazo”, adelantando la sentencia de la CIJ en los medios que controla, nombrando “mártires” a vulgares contrabandistas y haciendo declaraciones inapropiadas que, en lugar de contribuir a un ambiente de serena espera, crispaban el ambiente innecesariamente, se creó un efecto contraproducente, hábilmente aprovechado por el demandado.

Con el rechazo a la permanencia indefinida del caudillo masista en el poder, es muy probable que la población estuviera enviando el mensaje de pasar del haulaycherío perverso a la sobriedad en el manejo del Estado.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Discurso (apócrifo) de Morales Ayma




¡No puedo entender!

Todo estaba listo para la consagración del Evo Morales. A mis varios doctorados, a mi condición de Líder Espiritual de los Pueblos y a mi unción como Enviado de Dios, iba a sumar el título de Señor de los Mares.

Ya me imaginaba descubriendo mi estatua ecuestre, viendo pasar una interminable procesión de fieles conversos a la fe evista, y recibiendo, de manos de Miss Wiphala, la corona de Emperador absoluto de los territorios Andino-amazónicos.

En la preparación para este momento de gloria, hice poner un museo para la adoración de mi portentosa figura, ordené la adquisición de innecesarios aviones, la compra vehículos de fantasía, la construcción de un palacio desde donde pudiera ejercer mi desmedido poder. 

Sólo me faltaba un detalle para completar mi colección de caprichos: un yate a todo lujo para recibir a futbolistas de moda –todo en cumplimiento de mis delicadas funciones-.
Pero vinieron estos jueces de porra y me arruinaron los planes de reinado eterno en estas tierras; a mí, al mismísimo Evo Morales. ¡No puedo entender! Yo pensé que el tribunal de La Haya estaba con el proceso de cambio… ¿No sabían que tengo dos tercios en el Congreso? ¡Qué se han creído esos señores para hacerle esto al Evo Morales! ¡Van a ver que esto no va a quedar así!

Vamos a pedir la nulidad del fallo adverso porque consideramos que la Corte Internacional de Justicia no tomó en cuenta estos factores:

Nadie, sólo el Evo Morales, logró hacer una bandera azul de doscientos kilómetros de largo. No me digan que es poca cosa. Repito, señores de La Haya: doscientos kilómetros. ¿Qué juez puede prescindir de tomar en cuenta semejante hazaña al momento de analizar el caso? Creo que aquí ha habido una mano negra que ha ocultado esa información a sus señorías.

La Corte tampoco consideró los grandiosos “tuitazos” exigiendo mar para Bolivia; el último, a falta de otra ocupación, lo hizo el hermano Defensor del Pueblo, caracterizado como temible bucanero. ¡No hay derecho! ¡Cómo pudieron ignorar tan singular manifestación! Los demandados no hicieron nada de eso y ustedes les dieron toda la razón a ellos.

¿No les dijeron que los funcionarios de la Agencia Nacional de Hidrocarburos les rindieron tributo vistiéndose a su manera –peluca y todo- en muestra de cariño hacia sus personas? Los queríamos tanto y ustedes traicionaron al Evo Morales. Ingratos, insensibles, malagradecidos.

En un último gesto de magnanimidad, concedí amnistía a dos de los cientos de perseguidos por mi régimen que, casualmente, me acompañaron al Palacio de la paz –amnistía que los muy soberbios rechazan-.

Lo peor de todo, lo que no les perdonaré, es que me hicieran quedar en ridículo ante la comunidad internacional y expuesto al escarnio público de quienes me endilgan haber dejado a Bolivia definitivamente en la mediterraneidad.

Perversos. Me fregaron mi proyecto cesarista. Eso no se le hace al Evo Morales. ¡Qué siempre les he hecho! ¡Estoy muy molesto!

Pero para todo hay remedio, hermanas y hermanos. El Evo Morales tiene listos algunos paliativos que, a falta de mar, harán que los movimientos sociales se sientan contentos: volveremos a traer el Dakar -¡qué tal! ¡cómo les quedó el ojo a los vendepatrias!-; traeremos también un Mundial juvenil de fútbol -¡construiremos cuatro estadios más!-; y, para que vean que ningún juez de La Haya le va a fregar al Evo Morales así por así, en este mismo momento estoy decretando el pago del segundo aguinaldo.

Un revolucionario saludo a los hermanos Diego Maradona, Nicolás Maduro y Daniel Ortega. Me voy al jacuzzi de mi palacio.