miércoles, 1 de abril de 2026

Honores

 


Ni conformismo ni consuelo de tontos: Lo logrado por el seleccionado nacional de fútbol hace de sus protagonistas, merecedores de honores por todo lo alto. Si bien no se llegó a la siguiente instancia -el dominio y la entrega de los jugadores fueron manifiestos- la página que escribieron tendrá un lugar entre las grandes gestas no solo del deporte, sino de la lucha del ser boliviano por superarse ante las adversidades -eso que llaman “resiliencia”-.

Si hubiese alguien que sostenga que no se cumplió el objetivo, le digo que, contrariamente, se lo superó -por supuesto que si se conseguía la clasificación lo habría hecho con creces-.

Para sostener esto, me remito al proceso, algo que no solemos considerar en los comentarios triunfalistas. Dos directores técnicos habían dejado a la selección al borde del colapso, hasta que, criteriosamente, se llamó a Villegas para tomar sus riendas. El recién llegado recibió un equipo prácticamente desahuciado. Consciente de ello -pueden revisar los archivos de aquel momento- el estratega no ofreció la clasificación. Se diría que el objetivo era sacar a la Verde del foso en el que se encontraba… y la llevó a las puertas de la Gloria. ¿No es eso épico?

Sobre el partido mismo, apelo a esa especie de pretexto que siempre sale a flote para justificar un infortunio… “se nos cerró el arco”, que en este caso no fue una metáfora; los números del partido (salvo el resultado) lo demuestran: posesión de la pelota, número de “corners”, pases y disparos al arco, dan cuenta de la predominancia y calidad individual y colectiva del grupo.

Por supuesto que hubo imprecisiones -¡y nos costaron caro!- pero en la no-lógica del fútbol pasan estas cosas -comparación odiosa, pero fíjense en lo que le pasó a Italia-. Desde la percepción del hincha se podrán cuestionar algunas decisiones del “profe” -yo mismo creo que un par de jugadores desentonaron un poco- pero, ¿qué tan distintas hubieran sido las cosas si se tomaban otras? No lo sabemos.

Tenemos un plantel con un potencial brillante -que puede dar grandes satisfacciones en la próxima Copa “América” y en la siguiente clasificatoria al mundial-. Si el proceso se sostiene, les (nos) esperan mayores satisfacciones.

Brindemos a estos ejemplares valores -no quiero llamarlos “muchachos”- el recibimiento que se merecen: cálido, pletórico de honores, agradecido. Nos dieron una lección de dignidad.


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