En 2011 se han cumplido 40 años de la publicación de esta obra fono/gráfica -descompongo la palabra porque, como se sabe, el disco es célebre tanto por la música que contiene como por el diseño de la portada-.
Como "de culto" puede ser considerado este trabajo cuya presentación causó enorme expectativa en su momento... por segunda vez -ya lo habían hecho en Their satanic majesties request- invertían más en la tapa que en la propia grabación; solo que esta vez el resultado quedó redondo.
La idea de Andy Warhol, el jean con un cierre a cremallera real que insinuaba los paños menores y "algo más", marcó un nuevo estándar en el arte de las tapas discográficas.
Musicalmente magnífico, aunque con algunas letras discutibles, Sticky Fingers es un ítem indispensable.

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